domingo, 20 de mayo de 2018

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domingo, 13 de mayo de 2018

Unos cantantes de mierda: Amaia y Alfred quedan los 23º en Eurovisión



Amaia y Alfred en 'Eurovisión 2018'. (Foto: RTVE)

OKDIARIO13/05/201800:50341 Comentarios 

Amaia y Alfred son unos cantantes de mierda, según Eurovisión y las puntuaciones que han recibido los representantes españoles que terminaron en la 23ª posición. 

 España no partía como favorita en esta edición de Eurovisión y los vaticinios que situaban la actuación de Amaia y Alfred entre las peores se cumplieron. El tema ‘Tu canción’ no ha gustado nada en Europa y, un año más, los españoles se marchan del festival con el sabor amargo de no acertar con los representantes ni con el tema.

 Desde 1969 España no ha ganado el festival de Eurovisión, que sólo Salomé –en esa edición y con el premio compartido– y Masiel un año antes con ‘La, la, la’ han sido capaces de traerse el triunfo a nuestro país.

La presencia de Amaia y Alfred ha estado envuelta en la polémica desde que se supo que serían los representantes de España en el festival de la canción. Primero porque salió a relucir el pasado independentista de Alfred. El joven cantante compartió en 2014 unas fotos de la Diada de Cataluña en Barcelona entre esteladas y miles de independentistas.

 El revuelo que se armó tras descubrirse el pasado indepe del cantante de Hospitalet, obligó a Alfred a salir a desmentir en una rueda de prensa su pasado independentista. Sin embargo, dos episodios posteriores provocaron el recelo de los seguidores del festival. El primero, cuando Alfred salió a criticar la interpretación por parte de Marta Sánchez del himno de España con letra y todo. En ese momento, Alfred dijo que “yo no soy de himnos, yo soy más de cantar otras cosas”.

 Un gesto que no gustó nada pues contradecía su propia forma de actuar. En ese momento, a través de las redes sociales le recordaron que durante el concurso Operación Triunfo sí que cantó Els Segadors, el himno santo y seña del independentismo catalán, durante un descanso del programa pero que fue captado por las cámaras de televisión.

 La segunda polémica, y la que terminó por encender a los críticos con el cantante catalán, fue el regalo que le hizo a su compañera de escenario en Eurovisión 2018. Con motivo del día de Sant Jordi, Alfred le regaló a Amaia el libro ‘España de mierda’. 

 De nuevo, en una comparecencia ante los medios por el revuelo causado, la joven cantante Amaia dijo que, tanto para Alfred como para ella, Albert Pla –autor del libro– era un referente musical para ambos. Algo que no tragaron ni los seguidores de Eurovisión ni la prensa.

 La polémica fue tan importante que se lanzó una campaña de recogida de firmas a través de la plataforma Change.org en la que se recogieron más de 91.000 apoyos para boicotear la presencia de los dos cantantes en Eurovision 2018. Bajo el lema “no nos representan”, los promotores de la campaña aseguraban que la pareja no debía estar en Lisboa para representar a España: “No queremos que el cantante independentista Alfred represente a España en Eurovisión”.

 En solo unas horas, miles de personas se sumaron a la iniciativa. “Si no se siente español, ¿cómo nos va a representar?”; “No me representa un separatista”; o “Sólo representará un español que ame a España” fueron algunos de los comentarios que acompañan a la petición. El tuitero instigador de la iniciativa, además, pedía a RTVE que tomase “cartas en el asunto” para impedir que Alfred cantara en nombre de España en el certamen. 

 Pese a que la campaña no ha fructificado, lo cierto es que la respuesta del propio certamen –en el que votan todos los países participantes– ha sido unánime: Amaia y Alfred tuvieron una actuación de mierda. La cantante navarra utilizó la misma expresión para calificar el puesto en el que quedaron: “La verdad es que el puesto es una mierda, aunque estamos contentos con nuestra actuación”.

P.D.-

No hay duda, que el error no es solo de esta pareja absurda y encreida, el error es del equipo responsable de TVE, por dar facilidades a estos dos cachorros Anti-Españoles a demostrar y lucir su separatismo ante todo el mundo a costa del dinero de todos los ESPAÑOLES, lamentable la decisión y vergonzoso el puesto 23 que han conseguido, espero que en próximos certámenes de  este u otro tipo, los responsable tengan mas acierto y envíen a personas serias que no les de vergüenza hablar o cantar en Español.

lunes, 7 de mayo de 2018

BARCELONA – REAL MADRID: LIGA SANTANDER - El Madrid sobrevive a otro atraco en el Camp Nou




Látigo Serrano

No es noticia que el Real Madrid vaya al Camp Nou y le tanguen. Ocurrió la temporada pasada con Clos Gómez y aquel penalti de Mascherano a Lucas Vázquez, ocurrió en la Supercopa con De Burgos Bengoetxea (manos arriba) y volvió a ocurrir anoche con Hernández Hernández, que dio validez a un gol de Messi precedido de una falta escandalosa de Luis Suárez y no vio o no quiso ver un penalti clamoroso de Jordi Alba a Marcelo. Al final, el equipo de Zidane sobrevivió a otro atraco en Barcelona y salvó un meritorio empate que no vale para nada. El Barça, sujetado por el arbitraje, salva su récord de imbatibilidad. 

 Érase una vez un Clásico de mentirijillas. Un Barça–Madrid descafeniado como el café de un hipertenso. Un partido de atrezzo como la cantina de La Guerra de las Galaxias, fantástico e irreal, pero llena de monstruos de otro planeta. Jugaban Cristiano y Messi y estos no suelen tomarse ningún partido a broma, ni siquiera los que no tienen en juego más allá de la posibilidad de meter un poco el dedo en el ojo al enemigo. 

 Valverde puso a su mejor once como homenaje a los que han ganado merecidamente una Liga de la que los rivales dimitieron más rápido que Cifuentes con lo de las cremas. Jugaba Coutinho y no Dembélé, posiblemente el dinero peor invertido desde lo de Fórum Filatélico. Digamos que en el Barcelona estaban todos.

En el Real Madrid más o menos. Zidane optó por dar descanso a Lucas Vázquez, que se ha ganado la camiseta de titular en este equipo y meter en el once a Bale. El Camp Nou siempre es un buen puerto para fardar de un yate que está en venta. También entraba Nacho al lateral derecho en lugar del lesionado Carvajal, cuya ausencia demuestra que a la plantilla del Madrid le salen hilillos, como decía Rajoy del Prestige. 

 Arrancó el Clásico light a un ritmo cadencioso, como si alguien hubiera ralentizado la tele. Presionaba arriba el Barça y al Real Madrid se le hacía cuesta arriba sacar la pelota. El primer aviso culé fue una conexión de la sociedad Messi-Suárez. Varane se cruzó salvador para evitar el primer tanto del Clásico. La respuesta blanca fue un desmarque de Cristiano (mal) anulado por el árbitro, que señaló fuera de juego.


Como el Real Madrid se puso a presionar, empezó a dejar hectáreas a la espalda de su defensa. Y en una de esas presiones interruptus, llegó el gol del Barça. Todo el Madrid muy arriba y muy mal parado. Sergi Roberto supo sacar la pelota y apoyarse en Luis Suárez, que descargó de primeras en el centro del campo. Sergi Roberto tenía una autopista por delante y sin pagar peaje. Corrió, levantó la cabeza y se la puso a Luis Suárez, que remató de primeras para batir a Keylor Navas. 

 Al 1-0 respondió rápido el Real Madrid con un jugadón que inició Cristiano con un taconazo maravilloso dentro del área. Ronaldo se apoyó en Kroos, que la colgó tocadita a la cabeza de Bale. El galés cabeceó hacia la portería sin mucha fuerza, pero allí llegó Cristiano para entrar con todo y dejarse medio tobillo para marcar el gol del empate. 

 Las tablas insuflaron ánimo al Real Madrid, que se hizo con el mando de la pelota y del partido. Ahora le tocaba sufrir al Barça. Cristiano estaba crecido, suelto, desatado. Tuvo el 1-2 en el 26, pero se topó con el monstruoso Ter Stegen, que se le echó encima y le tapó todos los huecos. Un minuto después volvió a coquetear CR7 con el gol, pero su disparo dentro del área se fue a la izquierda del meta azulgrana.

 Reacción imponente del Madrid

 El Real Madrid, perdido el ímpetu inicial del Barça, dominó el Clásico con suficiencia. Los azulgranas estaban bloqueados con la pelota e intimidados en las áreas ante las acometidas por sorpresa de Kroos, Modric y Marcelo y la presencia de un imponente Ronaldo. El centro del campo azulgrana no presionaba y permitía que los jugones del Madrid camparan a sus anchas. 

 Las marrullerías de Luis Suárez calentaron el Clásico. Hasta Messi debió ser expulsado por un entradón alevoso a Sergio Ramos. Al final, el que se la llevó fue Sergi Roberto, que le pegó un pescozón a Marcelo que no venía a cuento. Todo eso ocurrió en los cinco minutos previos al descanso de un Clásico en el que no habían pasado muchos piques reseñables, más allá de Luis Suárez que vive en un pique permanente con el universo.

 Un gol ilegal, un penalti escamoteado…

 Después de algún que otro pique en el túnel de vestuarios el Clásico volvió al césped. Ya sin Cristiano que, como les dijimos más arriba, se había dejado medio tobillo en el 1-1. Y siguió el lío. Mejor dicho, esta vez el robo de Hernández Hernández. Fue una acción en la que Luis Suárez hizo una falta como una catedral a Varane. El árbitro la tuvo que ver porque fue casi obscena, pero dejó seguir la jugada. El uruguayo asistió a Messi, que dribló en el área a los defensores del Real Madrid y batió por bajo a Keylor Navas. 

 Messi postureó como a él le gusta en la celebración de un gol que no debió subir al marcador. El Barça se ponía injustamente por delante, pero se ponía. El Real Madrid tenía uno más y a Benzema, con lo que las fuerzas se igualaban un poco. Valverde quitó a Iniesta, intrascendente en su último Clásico, y metió a Paulinho en busca de músculo y oxígeno para su equipo. Respondió Zidane con un cambio atrevido: Lucas Vázquez por Nacho. 

 El Barça lo fio todo a las contras y en una de ellas Messi tuvo el 3-1, pero llegó tan fundido que su disparo final le salió algo centrado y lo sacó muy bien Keylor en el mano a mano. La parada de Keylor y el fallo de Messi –porque Messi también falla– espolearon al Real Madrid, que igualó dos minutos después. El tanto fue un disparo maravilloso en la frontal de Gareth Bale, que apareció de la nada para encontrar un espacio imaginado por Asensio y conectar un zurdazo imposible ante el que nada podía hacer el mismísimo Ter Stegen. 

 Pero el robo de Hernández Hernández no había terminado ahí porque al filo del 80 no vio (o no quiso ver) un penalti descaradísimo de Jordi Alba a Marcelo. No se puede relatar, casi es mejor verlo. Alba derribó a Marcelo descaradamente, pero el árbitro se hizo el bruto, el ciego y el sordomudo como cantaba Shakira. El robo estaba perpetrado en dos capítulos: la falta de Luis Suárez en el 2-1 y el penalti no pitado a Jordi Alba.

 Al final, el Real Madrid no pudo encontrar un tercer gol que mereció y el Barcelona, gracias al robo de Hernández Hernández, pudo mantenerse invicto en un Clásico en el que mereció perder, pero ya se sabe que los azulgrana en la Liga siempre –miento, muchas veces– juegan con uno más.

miércoles, 2 de mayo de 2018

El Madrid tumba a otro gigante

Látigo Serrano01/05/2018 22:42

 Fue un partido memorable, histórico, maravilloso. Un partido de esos que te dan 90 minutos de felicidad y te quitan cinco años de vida. Pasó el Real Madrid después de derribar a otro gigante, el Bayern de Múnich, que dio una imagen soberbia en el Bernabéu. Fue un duelo que pasará a la historia de la Champions League, la competición deportiva más bella del mundo, porque fue mucho más que un partido de fútbol. Fue una batalla entre colosos y en la Champions el mayor coloso sólo tiene un nombre: REAL MADRID.


Zidane y Heynckes jugaron con los onces como tahúres del Misissippi. El uno sentó a Casemiro y el otro a Javi Martínez como si dijeran: venga, pues a la bañera le quitamos el tapón y que sea lo que Dios quiera. En la alineación del Real Madrid, además, jugaba un lateral derecho que no es lateral derecho (Lucas), un interior que no es interior (Kovacic) y un delantero centro que no es delantero centro (Benzema). Ah, y un portero que no para. 

 Destilaba la alineación de Zidane un aroma de tirarse al monte en ataque, quizá porque sabía que lo de mantener la puerta a cero era una quimera. Así que el Real Madrid presentaba un equipo con la pegada de Asensio y Cristiano como credenciales. También la tenía el Bayern y puede que más. Los James, Ribéry, Müller o Lewandowski te hacen un gol en cuanto te despistes a mirar un wasap, algo que los jugadores del Real Madrid han hecho alguna que otra vez en el Bernabéu.

 Pero era una noche especial y el Real Madrid, después del angustioso partido ante la Juve, había hecho propósito de enmienda. Y entonces empezó el partido que llevaría a los blancos o a los bávaros directitos a Kiev. Fue el Bayern quien rápido encerró al Madrid en su campo con la conexión Alaba-Ribéry haciendo estragos en la banda derecha del equipo de Zidane, curiosamente defendida por un Modric que no daba abasto para tapar agujeros.

 Y el gol, como la noche de la Juve, llegó a las primeras de cambio. Fue por la izquierda, eso sí. Un centro mal defendido por Marcelo –eso no es noticia– en el que Sergio Ramos intentó un despeje en escorzo que se convirtió en una asistencia perfecta para un Kimmich, que apareció emboscado de la nada para marcar el 0-1. El pobre Keylor no pudo hacer nada para evitar el fusilamiento. 

 Kimmich pega primero y ¡¡¡Benzema después!!! 

El gol aplacó los ánimos del Bayern, que se echó atrás incomprensiblemente y le entregó la pelota al Real Madrid. Los blancos cocieron las jugadas a fuego lento hasta cercar el área de Ulreich. Y así, en un acoso tranquilo, llegaría el 1-1. Decisivo fue Marcelo, que remontó su banda, sentó a su par, levantó la cabeza y se la puso en la ídem a un Benzema que había sido abandonado por Alaba como Marco por su mamá. El francés metió bien la cabeza para lograr el empate. Medio gol o más era de Marcelo.

 El Real Madrid imitó al Bayern: marcó y se echó atrás. Tocaba sufrir otra vez. Menos mal que un poco de correcalles permitió lucirse a un Benzema que, con su fútbol curroromerista, había salido inspirado. Pero el balón era de los alemanes, que volvían a encerrar al equipo de Zidane prácticamente en su área.

 El partido empezaba a pintar feo para el Real Madrid y se puso peor cuando pareció que Varane se había roto y Nacho se puso a calentar. Cuando parecía que se iba a hacer el cambio, Varane lo paró. El Bernabéu seguía con el corazón en un puño porque el dominio del Bayern era casi un asedio. Los blancos lo fiaban todo a la velocidad de sus contras a campo abierto. 

 Aupado en Marcelo y Benzema, el Real Madrid volvió a echarse al monte y sumó dos ocasiones consecutivas. La primera del brasileño y la segunda de Kroos. Murieron ambas entre el barullo alemán y los pies de Kimmich. Como murió en las manos de Keylor un tirito amable y flojo de Müller. Y en el 32 el Bernabéu contuvo el aliento en un remate a bocajarro de Lewandowski que rechazó como pudo Keylor con el pie y desperdició James en el rechace a puerta vacía.

 Partido de Lexatin… y otro de Karim 

El partido era una película de Rocky donde los puñetazos eran ocasiones de gol. Ulreich evitó el gol de Cristiano en el 38 con una buena mano abajo. Luego Sergio Ramos también lo acarició, pero su cabezazo lamió la red por fuera. En los últimos minutos del primer tiempo volvió a apretar el Bayern y a sufrir el Real Madrid, salvado por la campana de un Çakir que no vio una mano de Marcelo que pudo haber sido penalti en la última jugada de una primera parte trepidante. 

 Y justo al iniciar la segunda parte Ulreich hizo lo mismo que Keylor Navas el día de la Juve: meterse un gol él solito. Intentó despejar, se resbaló y le dejó la pelota para que Benzema, atento como nunca, sólo tuviera que perseguir la pelota y empujarla a la red. Doblete de Karim y el Real Madrid ponía la proa mirando a Kiev.

 La sostuvo Keylor en el 50 con una buena mano a un tiro de Alaba que le pilló tapado. Entre el gol de Karim y el paradón de Navas se creció el Real Madrid, pero Cristiano perdonó el 3-1 dos veces seguidas: en un remate al que no llegó por poco y en una volea que se le marchó arriba. El propio CR7 se echaba las manos a la cabeza porque era hora de cerrar la eliminatoria.

 James logra el 2-2

 El partido volvía a ser un encierro de sanfermines. Ora corrían los del Madrid, ora los del Bayern. Era apasionante, frenético, vertiginoso, maravilloso. Era un partidazo de Champions. En el 69 James aplicó al Real Madrid la ley del fútbol y logró un 2-2 que ponía la eliminatoria otra vez en un puño. Pidió perdón al Bernabéu, pero casi mejor que no lo hubiera marcado. 

 Otra vez eliminatoria abierta y ya no había opción a prórroga. Tampoco tenía pinta, allá por el 67, de que el partido fuera a terminar con ese 2-2 que reflejaba el electrónico del Bernabéu. Zidane metió de golpe a Bale y Casemiro por Benzema y Kovacic. El Real Madrid pasaba a un 4-3-3 con Asensio, Cristiano y Bale arriba. Pero el duelo volvía a ser del Bayern, que empujó al equipo blanco a su área. Keylor respondió bien a un disparo de Müller en el 74. 

 El Real Madrid se enfrentó a sus propios fantasmas y a sus miedos en los diez últimos minutos del partido. Supo congelar el balón, parar el juego y disputar el otro fútbol. Çakir miraba su reloj con cara de querer dar tres días de prolongación. Pero el reloj no corría. Atacaba el Bayern y se defendían los de Zidane. Hasta Keylor parecía un coloso. El sufrimiento era indescriptible, insoportable, inhumano. Y al final un Real Madrid heroico aguantó lo inaguantable y se metió, con un par de cojones (permítanme la licencia) en la final de Kiev. 

 Y después de tumbar a otro gigante.

REAL MADRID-BAYERN - Una final para un héroe: Keylor

El Madrid estará en Kiev tras un sufrimiento extremo ante un Bayern mejor. Benzema hizo dos goles, el segundo en error cómico de Ulreich. 

 El Madrid vuelve al Himalaya. Por decimosexta vez estará en la final de la Copa de Europa, de la que ha sido impulsor, garante, multiganador y emblema. Una vocación universal que, en ocasiones, le ha hecho descuidar las tareas domésticas y que le ha obligado a convertir la salida de emergencia en la Puerta del Príncipe. Ya lo ha hecho cinco veces a lo largo de su historia y tratará de repetirlo en Kiev, tras sortear al Bayern, enemigo de cabecera, un rival que le superó en todo menos en corazón. Un Keylor heroico le pone a tiro la Decimotercera,


A los tres minutos el Madrid había gastado la mitad de los ahorros. No necesitó calentarse la cabeza el Bayern. Metió Müller un centro lateral, se creyó Ramos capaz de sacarla de tacón y Kimmich acribilló a Keylor. En las tres eliminatorias de esta Champions el Madrid ha comenzado encajando un gol en el Bernabéu, lo que viene a ser quemar la red antes de subirse al trapecio.

 Lo que vino después fue de cine de aventuras, dos equipos desarmados sin la pelota por falta de costumbre y un partido agarrado por el lado del desenfreno. En esas se vio el Madrid porque le faltaba Carvajal y tuvo que colocar ahí a Lucas Vázquez, al que le pudo le instinto de subir y subir y le faltó contención, y porque Zidane dejó fuera a Casemiro, que ha vivido momentos mejores pero que es el único quitanieves del Madrid. La entrada de Kovacic desplazó a Modric a la derecha. El croata cargó con el pico y la pala, que no está entre sus cien mejores habilidades. Así que el Madrid quedó descompuesto sin la pelota ante el Bayern, que nunca fue animal doméstico. No ha conocido el Bernabéu equipo más feroz, orgulloso, difícil, arrogante, malencarado y, a ratos, maleducado. Un equipo invasor, imperialista y sin complejos que le ganó la iniciativa al Madrid y no le ganó la eliminatoria porque atrás se descontrola. 

 Así que antes de que sacara el estoque, el Madrid le empató en una jugada de 28 toques culminada por Benzema, en centro preciso de Marcelo cuando el Bayern se sentía ya mareado de perseguir sombras. El francés remató en territorio del nueve, lo que nunca ha querido ser aunque el dorsal pretenda desmentirlo. Su primer gol en más de un mes. 

 Así, quedó una pelea entre dos equipos con la guardia baja, intentando arreglar aquello a puñetazo limpio, aguantando sólo con la mandíbula. Amenazó más el Bayern, con Thiago como motor fuera borda del equipo y James reclamando que había sitio para él en el Madrid. Falló un gol a puerta vacía, pero su ventanilla siempre estuvo abierta en el Bayern. Dejó un partidazo para reabrir el debate. Müller y Tolisso también encogieron el corazón del Bernabéu. Y Kimmich reclamó con razón un penalti por mano de Marcelo. 

 La chaladura de Ulreich 

Al Madrid le costó salir de la presión asesina de los muniqueses en la primera mitad, pero entre sobresalto y sobresalto, se plantó ante Ulreich, que acabó siendo la figura cómica del encuentro. Porque con el Madrid jugando sobre el alambre el meta alemán dejó la jugada más inexplicable en décadas. Agobiado por la presión del Madrid, Tolisso le cedió la pelota sin nadie en diez metros a la redonda y se cortocircuitó. Pensó en meter la mano, se arrepintió, luego le pegó al aire con la pierna equivocada y acabó regalándole el gol a Benzema. Un portero invisible en un lado y un portero heroico en el otro. Porque de inmediato Keylor adivinó el cambió de trayectoria de un cañonazo de Alaba que tocó en un defensa del Madrid. 

 En el equipo de Zidane sólo habían mejorado las expectativas, que no el juego. Y el Bayern siguió siendo la misma fiera en ataque y una maría aún peor en defensa, desnudándose atrás escandalosamente. En el tremendo tiroteo a Cristiano se le escaparon dos goles y James hizo el empate, en pleno acobardamiento del Madrid, que sin oxígeno, sin pizarra y devorado por los nervios, quedó en manos de Keylor y la providencia. El primero le sacó otro remate a quemarropa de Tolisso.

 En plena agonía, Zidane buscó pulmones con Casemiro y Bale, pero la dinámica del partido le llevaba ya a su área, al sufrimiento extremo, a una resistencia caótica. Y a su causa se sumó Heynckes quitando a James. Un favor. Ahí se le apagaron las luces al Bayern y se le abrieron al Madrid las puertas de Kiev.

martes, 1 de mayo de 2018

REAL MADRID-BAYERN - Los 5 peligros del Bayern que amenazan al Real Madrid

El momento de Lewandowski, la venganza de James, la trayectoria de Heynckes en Champions, la experiencia de los alemanes y el mito de la ‘bestia negra’.


1. Lewandowski y el gol: falló en la ida pero tiene suficiente crédito como para considerarle el mayor peligro para la vuelta. Esta temporada lleva 39 goles en 44 partidos, cinco de ellos en la Champions League. Marca cada 87 minutos. En la memoria colectiva aún perviven los 4 goles que Lewandowski hizo el 24 de abril de 2013 en el Santiago Bernabéu vistiendo la camiseta del Dortmund. Con el Bayern le marcó el año pasado, de penalti en un partido que acabó ganando el Madrid 4-2. En total le ha marcado 6 goles a los blancos (5 con el Dortmund y 1 con el Bayern).


2. La venganza de James: el colombiano, que le costó 80 millones al Real Madrid, no consiguió triunfar en el Santiago Bernabéu, estadio al que vuelve para demostrar su valía, esta vez vistiendo la camiseta del eterno rival en Europa. Aún es propiedad del equipo blanco pero el Bayern ya ha decidido quedarse con su ficha y pagará los 42 millones de su cláusula de compra, a los que hay que sumar los 13 que ya había pagado por la cesión. Esta temporada lleva 8 goles y 13 asistencias, en 35 partidos. La anterior, en el Madrid, hizo números parecidos pero dejaba otras sensaciones: 11 goles y 13 asistencias, en 33 encuentros.


3. Heynckes siempre llega a la final: el técnico del Bayern ha disputado tres veces la Champions como entrenador y nunca ha sido eliminado antes de la final. De hecho, se da la curiosidad de que ha ganado la Champions con ambos equipos: con el Madrid en 1998, la ansiada Séptima; y con el Bayern en 2013, contra el Borussia Dortmund. También llegó a la final con los bávaros en 2012, pero cayó ante el Chelsea. Además, ya sabe lo que es eliminar al Madrid de la Champions, fue en la 11-12, tras una agónica tanda de penaltis (lanzamiento de Ramos a la grada).


4. Experiencia en partidos de alta exigencia: el Bayern tiene una plantilla con solera. Heynckes cuenta con 19 internacionales absolutos: cuatro campeones del mundo con Alemania (Neuer, Hummels, Müller y Boateng) que repitieron en 2016 como campeones de Europa, más Kimmich. Y Javi Martínez, campeón del mundo y de Europa con España (2010 y 2012). Ahora vienen de ganar su sexta Bundesliga consecutiva y está en la final de la copa alemana. Heynckes quiere repetir el Triplete de hace cinco temporadas (2013). Además ‘son alemanes’ y aún mantienen, más con el Madrid, su condición histórica de que nunca se les puede dar por muertos.




5. La bestia negra: Madrid y Bayern se han enfrentado en 25 partidos oficiales saldados con un balance de doce victorias para los blancos (con la última en el Allianz por 1-2), dos empates y once triunfos para los germanos. Pese a la igualdad, siempre se ha considerado al Bayern la bestia negra del Real Madrid. En eliminatorias a doble partido se han enfrentado 11 veces: el Madrid pasó en seis ocasiones (1988, 2000, 2002, 2004, 2014 y 2017) y el Bayern en las cinco restantes (1976, 1987, 2001, 2007 y 2012). Curiosamente todos estos enfrentamientos entre ambos equipos se han dado en la máxima competición continental (Copa de Europa). Nunca en una final. De esos partidos, el Bayern remontó el resultado en contra de la ida en una ocasión, en octavos de la temporada 2006-2007: el Real Madrid ganó en casa 3-2 y en la vuelta, el Bayern pasó tras ganar 2-1. Otro dato, es que el Bayern ha ganado en el Bernabéu dos veces: 2-4, en la 1999/00 y 0-1, en la 2000/01.