viernes, 24 de noviembre de 2017

El Cupo vasco, la ventajosa herencia de una rebelión

Las provincias vascas ganaron su órdago contra el Estado liberal. 

La foralidad acabó blindada



Roberto Pérez 

El nacionalismo vasco ha hecho tradicionalmente del ventajoso Cupo una máxima identitaria ligada a su particular concepto de libertades y derechos diferenciales respecto a los del resto de España. Sin embargo, la realidad es que el origen del Cupo no fue precisamente un ejercicio de democracia -nació por la rebelión de una parte de España a acatar las leyes estatales- y pervivió en el siglo XX de la mano del franquismo. 

 En sentido histórico, el Cupo vasco es consecuencia del fracaso de la democracia liberal en España, de su incapacidad para que las provincias vascas se sometieran al mismo marco legal, de derechos y obligaciones, que el resto de provincias españolas. 

 El carlismo hizo bandera de los fueros vascos, reminiscencia del Antiguo Régimen que incluso sobrevivió a los centralistas Decretos de Nueva Planta de Felipe V. Es decir, fue protegido por el absolutismo.

Ya en el siglo XIX, después de tres guerras que desangraron España durante esa centuria, el carlismo acabó vencido en 1876. Pero su bandera foral pervivió, impuesta por las instituciones vascas. Los liberales encabezados por Antonio Cánovas del Castillo se decidieron a poner punto y final a la excepcionalidad vasca de los fueros, pero fue una tarea fallida. 

 Recién acabada la tercera contienda carlista, el 21 de julio de 1876 vio la luz la Ley de Abolición de los Fueros. Sancionada por el Congreso y por el Senado, suponía incorporar a las tres provincias vascas en condiciones de igualdad al resto de territorios españoles. Pero las diputaciones forales se negaron a acatar esa ley, y el Estado se vio incapaz de hacerla cumplir en la parte económicamente nuclear de la norma: la recaudación de impuestos.

 El órdago de las diputaciones vascas acabó inclinándose de su lado. El Gobierno, incapaz de desplegar con rapidez una administración estatal eficaz en suelo vasco, se plegó a un arreglo pactado con las diputaciones forales: ellas recaudaban, y le daban una cantidad al Estado cada año que pactaban previamente de tú a tú con el Gobierno central. Así nació el modelo del Concierto Económico Vasco, que se sustancia con el Cupo.

 En 1878 entró en vigor esa componenda que nació como solución de compromiso momentáneo pero que acabó convirtiéndose en perenne: el Estado aceptó que las diputaciones forales fueran las encargadas de recaudar los impuestos, de administrar dicha recaudación y de entregar una parte al Estado (Cupo) para compensarle por los gastos que España en su conjunto asume en la prestación de servicios y competencias en el País Vasco.

 Una calculadora muy política 

 Desde su origen, el «Cupo» se revisa periódicamente y en la calculadora pesa la política y los equilibrios de poder de cada momento. En el actual, el PNV le resulta parlamentariamente esencial al PP.

 El caso es que aquella componenda histórica a la que tuvo que plegarse el Estado liberal encontró eco en el franquismo, que no dudó en abrazarse al privilegiado modelo del Cupo, que no le resultaba ni incómodo ni incompatible con las tesis de la dictadura. Eso sí, lo arropó de forma selectiva: mantuvo este privilegiado modelo en Álava como «premio», pero se lo quitó a Vizcaya y a Guipúzcoa por considerarlas «provincias traidoras», por no haberse puesto del lado de Franco tras el Alzamiento.

 Desde este punto de vista histórico, por tanto, el Concierto vasco -y su sustancia monetaria, el Cupo- no pueden presumir precisamente de pedigrí democrático, más bien al contrario. Franco incluso aceptó revisar la cuantía del privilegiado Cupo vigente en Álava. Lo actualizó en el año 1952, y el cálculo volvió a revisarse poco después de morir el dictador, en 1976, todavía en la etapa preconstitucional. 

 El sistema del Cupo no obtuvo auténtica carta democrática hasta 1978, cuando se tornó en derecho constitucional lo que hasta entonces había sido esencialmente una reminiscencia histórica ligada al Antiguo Régimen, consentida por el absolutismo monárquico en el siglo XVIII, defendida a ultranza por el carlismo y protegida por el franquismo.

 En 1978, por vez primera, España elevó a la categoría de constitucional la excepcionalidad foral de las provincias vascas y de Navarra al proclamar, en su disposición adicional primera, «los derechos históricos de los territorios forales».

El Gobierno designará al magistrado Sánchez Melgar como Fiscal General del Estado

TRAS EL FALLECIMIENTO DE MAZA 

La decisión supone continuar con el perfil del anterior responsable del Ministerio Público que también procedía del alto tribunal El magistrado del Tribunal Supremo Julián Sánchez Melgar.

BEATRIZ PARERA FERNANDO GAREA

El magistrado del Tribunal Supremo Julián Sánchez Melgar

El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este viernes la designación del magistrado del la Sala Segunda del Tribunal Supremo Julián Sánchez Melgar como nuevo Fiscal General del Estado en sustitución del fallecido José Manuel Maza, informan a El Confidencial fuentes del Gobierno. Esta decisión supone continuar con el perfil del anterior responsable del Ministerio Público que también procedía del alto tribunal.

 El Ejecutivo, que cierra con el magistrado una rápida sucesión en uno de los momentos más delicados para la Fiscalía, ha valorado la extensa experiencia del juez, uno de los ideólogos de la conocida como doctrina Parot. Antes de recalar en el Tribunal Supremo, donde integra la Sala de lo Penal, Sánchez Melgar presidió la Audiencia Provincial de Ávila. Según las fuentes consultadas es previsible que comparezca el príóximo miércoles por la tarde en la Comisión de Justicia del Congreso.

 Ponente en 2006 de la resolución que dió pie a la doctrina que permitió que tanto terroristas como responsables de los delitos más graves cumplieran de forma efectiva el tiempo máxima de sus condenas y que fue anulada por Estrasburgo, el magistrado fue, al igual que Maza, uno de los discrepantes de la conocida como doctrina Botín. 

De perfil conservador, el nuevo fiscal general nació en Palencia y se licenció en Derecho por la Universidad de Valladolid. Es doctor en Derecho, con Premio Extraordinario, por la Universidad de La Coruña. Accedió a la carrera judicial por oposición en 1981. Como juez, ha estado destinado en Reinosa, Miranda de Ebro y Mataró. 

Accedió a magistrado mediante pruebas selectivas en los órdenes jurisdiccionales civil y penal. Como magistrado, ha estado destinado como magistrado de la Sala Segunda de lo Civil de la entonces Audiencia Territorial de Barcelona, titular de Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número dos de Santander, juez decano por elección de los Juzgados de Santander, desde el mes de junio de 1990 y magistrado de la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria. Fue nombrado presidente de la Audiencia Provincial de Ávila en 1993 y desde el 99 se encuentra destinado en el Supremo.

EL APOYO VASCO A LOS PRESUPUESTOS DEL ESTADO NOS CUESTA UN OJO DE LA CARA




Para aprobar los presupuestos del presente año 2017, el Gobierno de Mariano Rajoy pagó el voto de los cinco diputados vascos a casi 1.000 millones de euros por barba y aproximadamente la mitad por el del diputado canario. Cada vez que el Gobierno de la nación se formó sin mayoría absoluta, el precio de los partidos bisagra, sobre todo de Convergencia y Unión, ha sido demoledor. Al dinero contante y sonante hubo que añadir algunas veces las concesiones políticas que, en el caso de Cataluña, han resultado especialmente lesivas. 

 Se acaba de aprobar en el Congreso de los Diputados el cupo vasco, es decir, lo que las Vascongadas pagan a la nación por los servicios que el Estado allí presta. El PNV se frota las manos. En la actual legislatura ha sabido jugar muy bien sus cartas frente a la debilidad de Mariano Rajoy. Y como el presidente dispara con pólvora del rey, ha hincado sus rodillas ante los nacionalistas vascos y les ha enriquecido. La indignada reacción de algunas Comunidades, como la andaluza, le ha entrado a Mariano Rajoy por un oído y le ha salido por el otro, sin romper ni manchar el cerebro desdeñoso del líder popular. 

 Y así están las cosas. Mientras sus votos sigan siendo necesarios para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, los diputados del PNV seguirán poniéndose las botas. Y los contribuyentes españoles, agobiados a impuestos hasta la sangría, continuarán pagando lo que necesite Mariano Rajoy para mantenerse en su poltrona monclovita disfrutando del incienso que todos los días queman en su honor Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores Cospedal. 


 Luis María ANSON 
de la Real Academia Española

jueves, 23 de noviembre de 2017

Sánchez rechaza el concierto para Cataluña y avisa: no habrá pacto con 'indepes' ni con Cs

El secretario general defiende que siga en el régimen común de financiación. Anticipa que el PSC no pactará ni con los secesionistas ni con "la media naranja del PP", como identifica a los de Rivera.

JUANMA ROMERO



Pedro Sánchez, este 22 de noviembre en Alcorcón, Madrid, en un acto contra la violencia de género. (EFE)

 Los socialistas comparten la actualización del cupo vasco que este jueves pasaba su último trámite en el Congreso antes de viajar al Senado, pero no quieren que el sistema de concierto económico, la excepcionalidad de la relación que el Estado mantiene con Euskadi (igual que con Navarra, a través del convenio), se extienda a Cataluña. Rechazan, pues, un pacto fiscal que la puedan sacar del régimen común en el que ahora se encuentra.

 El PSOE, pues, mantiene su posición de siempre, y así lo confirmó este jueves Pedro Sánchez en una entrevista en 'Los desayunos de TVE', en la que también descartó no solo que la formación hermana vaya a investir a cualquier candidato independentista, sino también que pueda hacer presidenta a Inés Arrimadas, la cabeza de cartel de Ciudadanos, "la media naranja del PP".

 Sánchez recordó que el pasado lunes, en la reunión de parte de la dirección federal del PSOE con el núcleo duro del PSPV, ya se alumbró un documento en el que se urgía al Gobierno a aprobar la nueva financiación autonómica bajo dos líneas maestras, "garantizar" la igualdad en el acceso a la sanidad, la educación, la dependencia o los servicios sociales de todos los ciudadanos, vivan donde vivan, de forma que la "solidaridad interterritorial debe ser ser salvaguardada", y a la vez ha de garantizarse la suficiencia financiera de las comunidades, y que no se repita la asfixia de territorios como Valencia, "altamente endeudada". 

El secretario general apuesta por "agrandar la tarta a repartir" entre las CCAA vía reforma fiscal, y que no haya "competencia a la baja" en varios impuestos 

 Y, "a partir de ahí", sentados esos principios básicos, Cataluña debe continuar "en el régimen general de las CCAA", subrayó tras ser preguntado si defendía para esa comunidad un sistema de concierto económico. Los socialistas también rechazaron esa misma posibilidad cuando, en 2012, Artur Mas, entonces 'president' de la Generalitat, abogó por un pacto fiscal para Cataluña —un sistema equiparable al concierto vasco o al convenio navarro— y Mariano Rajoy se negó. El PSOE, en consecuencia, cree que Cataluña debe continuar en el grupo de autonomías del régimen común, el que rige a 15 CCAA.

 Sánchez explicó en la tele qué ha pasado en las últimas horas, cuando se han evidenciado las tensiones internas por la aprobación de la mejora del cupo sin que haya noticia alguna de la reforma de la financiación autonómica. Para el líder socialista, lo que hay es "un profundo malestar con el Gobierno de España". Explicó que el PSOE decidió votar este jueves a favor del cupo vasco porque considera que no se puede "bloquear" la financiación de una comunidad, pero al tiempo pidió a Rajoy que "no se olvide de las otras dieciséis". Quince, debería decir, ya que Navarra disfruta, como Euskadi, de un régimen especial. Sánchez, en cualquier caso, reiteró al Ejecutivo que debe presentar su propuesta de reforma del sistema de reparto de recursos entre territorios antes del 31 de diciembre. Denunció también que el presidente incumple tres compromisos: el de la propia Ley Orgánica de Financiación de Comunidades Autónomas (Lofca), que preveía su revisión en 2014; el que contrajo en la última Conferencia de Presidentes, y el que estaba contenido en el acuerdo de investidura que firmaron "las dos derechas", la de PP y Ciudadanos.

 Conversación telefónica el miércoles 

A juicio de los socialistas, para garantizar la suficiencia financiera de todas las CCAA "hay que hablar seriamente de reformar el sistema fiscal", y es posible dado el entorno de recupereración económica y la consecuente mejora de la recaudación. Hay que "agrandar la tarta a repartir" entra las comunidades, propuso. O sea, obtener más ingresos. Planteó que no haya "competencia a la baja" en el impuesto de patrimonio y en el de sucesiones, o reformar el de sociedades para hacerlo "realmente progresivo" y que las grandes empresas contribuyan más. 

"En España hemos tenido ya suficiente derecha como para tener más en Cataluña y confrontar", responde para rechazar todo pacto con Cs

 El secretario general logró que sus barones cerrasen filas este miércoles, después de una conversación telefónica con todos ellos, incluida Susana Díaz, en la que todos le manifestaron su apoyo a la resolución aprobada el pasado lunes en Valencia y él se comprometió a seguir apretando al Gobierno para que presente una propuesta de nueva financiación de forma inmediata 

 Los pactos poselectorales del 21-D fueron también protagonistas en 'Los desayunos de TVE'. Sánchez ya había adelantado hace una semana, en Cuatro, de forma coordinada con Miquel Iceta, primer secretario del PSC, que los socialistas no trenzarían alianzas con formaciones independentistas. Este jueves reiteró ese compromiso y lo amplió, pero por la otra banda. Así, dijo, el PSC no hará presidente de la Generalitat a ninguna formación ni candidato que "abrace el secesionismo" y la "quiebra del orden constitucional y estatutario" ni a opciones "de derechas". Si PSOE y PSC son partidos "de izquierdas, socialdemócratas", Ciudadanos, dijo, es "la media naranja del PP". "Queremos un Gobierno que defienda la convivencia, la concordia, el autogobierno y que haga políticas de izquierdas", contrapuso.

Pedro Sánchez y Miquel Iceta, el pasado 9 de octubre en Barcelona, en la sede del PSC. (EFE)

Lo cierto es que Cs puede ser el partido constitucionalista más votado en los comicios del 21-D, se le recordó. Sánchez tiró balones fuera subrayando que el partido de Albert Rivera es el que "durante estos últimos meses lo que está haciendo es abrazar todas las tesis del PP". "En España hemos tenido ya suficiente derecha como para tener más en Cataluña y confrontar", señaló, tras remarcar que lo que se necesita es "tender puentes" y "abrir espacios de convivencia", que precisamente no se hallan "a la derecha del PP". Sánchez, sin embargo, firmó en 2016 con Rivera un acuerdo de investidura, como le recordaron en directo en plató. Más aún: Susana Díaz gobierna en Andalucía gracias al apoyo exterior de Cs.

 La cúpula socialista intenta, desde hace una semana, endurecer su discurso contra el Gobierno pero también, y mucho, contra Ciudadanos, a quien acusan de haberse plegado a Rajoy y a la que escoran a la derecha extrema. Una estrategia que busca ayudar al PSC a recuperar a antiguos votantes que se marcharon con Inés Arrimadas en 2015. Cs es el competidor más directo de los socialistas en Cataluña, y con quien, según las encuestas, se disputan la segunda plaza en el Parlament, tras ERC.

CLAVES DEL CONCIERTO VASCO ¿Qué es exactamente el cupo y por qué beneficia tanto al País Vasco?

El Congreso aprobará el jueves la actualización de la cuantía que tiene que pagar cada año Euskadi al Estado y ha generado más polémica que nunca. Estos son los detalles para ‘dummies’


El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el consejero de Hacienda vasco, Pedro Azpiazu.

 (EFE) JAVIER G. JORRÍN

En una reunión secreta celebrada en el Ministerio de Hacienda y revelada por El Confidencial, el ministro Cristóbal Montoro cerró con el PNV la actualización del cupo vasco y la adaptación de la nueva normativa al concierto. Esta revisión recibirá el jueves la aprobación del Congreso de los Diputados con los votos a favor de la mayor parte de los grupos de la Cámara, a excepción de Ciudadanos y Compromís. La oposición del partido liderado por Albert Rivera ha provocado que esta vez la actualización del cupo haya encontrado tanto eco en los medios, ya que en otras ocasiones se aprobaba sin demasiado alboroto.


En esta ocasión, Ciudadanos ha puesto “el cuponazo” sobre la mesa porque beneficia todavía más al País Vasco. Pero, exactamente, ¿qué es el cupo? No es ni más ni menos que la cuantía que paga anualmente el País Vasco al Estado para financiar todos los servicios que están centralizados pero de los que también se benefician los ciudadanos vascos, que técnicamente se denomina cargas no asumidas. Como Euskadi recauda sus propios impuestos (no lo hace la Agencia Tributaria, como es el caso de las comunidades de régimen común), tiene que pagar luego su parte de los servicios centralizados (tanto los correspondientes a la comunidad como a las corporaciones locales).

 Para calcular estas cargas no asumidas, se estima el gasto realizado por el Estado para todas las comunidades autónomas y se aplica un coeficiente para ver qué parte de la financiación le correspondería al País Vasco. Este coeficiente (llamado índice de imputación) es la relación de la renta de la región sobre el total de la renta nacional. En este caso, se ha establecido el 6,24%. El resultado final de este cálculo son casi 11.620 millones de euros, que sería la estimación del coste de los servicios públicos financiados por el Estado y de los que también se benefician los ciudadanos de Euskadi.

 A partir de este cálculo inicial, se aplican una gran cantidad de ajustes que hacen que la cuantía que tenga que pagar finalmente el País Vasco sea de 1.300 millones de euros (descontadas las políticas activas de empleo). El primer ajuste son los tributos no concertados e ingresos no tributarios, que es toda la recaudación que el Estado realiza en Euskadi por tributos y tasas no transferidas a la Hacienda foral y cuyo cálculo asciende a 1.100 millones de euros.

 [Montoro reniega de la solidaridad territorial] 

Uno de los ajustes más importantes es el del IVA, en un doble sentido. Primero, porque el IVA de las importaciones se abona directamente a la Agencia Tributaria, por lo que el Estado tiene que entregar a Euskadi la parte soportada por sus ciudadanos. Segundo, porque el IVA lo declara cada empresa donde tiene su sede fiscal, aunque las ventas pueden haberse realizado en otra región y, por lo tanto, esta parte del tributo lo soporte un consumidor de otro territorio. Por ejemplo, con el cambio de domicilio de las empresas catalanas, ahora declaran todo el IVA desde su nueva sede, aunque siguen generando una buena parte en Cataluña, donde tienen su negocio. Estos dos ajustes constituyen una parte fundamental del cupo y se estiman a partir de los datos de consumo, ya que el IVA es un gravamen sobre el consumo final de los agentes económicos.

El cálculo del cupo es fruto directo de un pacto político que después se viste con el ropaje de la Ley del Concierto 

Además, la Ley del Cupo determina que también tiene que descontarse el déficit público del Estado. Esto es así porque si el País Vasco paga actualmente el déficit y en el futuro paga su parte alícuota de los intereses y la amortización, entonces pagaría dos veces. Para evitarlo, se descuenta el déficit público, lo que supone mermar lo que tiene que pagar la comunidad en casi 8.800 millones de euros.

 Una vez realizados todos estos ajustes, resulta el cupo líquido que tiene que pagar Euskadi cada año. Lo que ha acordado el Gobierno vasco con el Ministerio de Hacienda es que la cuantía final sea de 1.300 millones de euros, 265 millones de euros menos que en el anterior cálculo, el de 2007, que era de 1.565 millones. Una negociación que ha resultado muy positiva para las haciendas forales. A este cupo base hay que descontar también las políticas activas de empleo, que en el País Vasco las pagan con la Hacienda foral, pero que en realidad son competencia del Estado. Este cálculo no aparece en la Ley del Cupo, pero también se tiene que aplicar al saldo neto entre las dos regiones.

 ¿Por qué es beneficioso? 

El cálculo de todos estos gastos y ajustes se realiza de forma opaca, por lo que tradicionalmente se ha utilizado como una herramienta política para conseguir el apoyo del PNV en Madrid. Si el cálculo tuviese una metodología transparente, sería predecible y no serían necesarias reuniones bilaterales secretas entre los dos gobiernos para acordarlo. 

Uno de los mayores expertos de financiación autonómica, Ángel de la Fuente, lo explica así en un 'paper' publicado en Fedea: “Repasando las sucesivas leyes quinquenales y el presente proyecto, resulta muy difícil evitar la conclusión de que el importe del cupo es fruto directo de un pacto político que después se viste con el ropaje de la Ley del Concierto, ajustando la valoración de las cargas no asumidas de la forma que sea necesaria para llegar a la cantidad final pactada”. En otras palabras, se acuerda cuál ha de ser el cupo y después se realizan los cálculos para dar con esta cifra.

 Uno de los mejores ejemplos es el del cálculo de las cargas no asumidas (esto es, los servicios financiados por el Estado de los que el País Vasco tiene que pagar su parte). Si se descuenta el gasto en intereses de la deuda, el resultado que se obtiene es que casi se ha duplicado el cálculo de estas cargas no asumidas. En el cupo de 2007 eran de 36.500 millones de euros y ahora son de 66.000 millones sin que se haya producido ningún cambio sustancial en los servicios que presta el Estado, según las estimaciones realizadas por De la Fuente. ¿Por qué este cambio?

 [País Vasco tendrá un superávit de casi 1.000 M. por la liquidación del cupo]

 En cuanto al coeficiente que se aplica para calcular el peso del País Vasco sobre el total nacional, se mantiene en el 6,24%. Tampoco está actualizada la participación de Euskadi en el consumo y la producción nacional para el ajuste del IVA.

 Otra cuestión importante es el ajuste del déficit. España se encuentra en una fase de rápido ajuste del déficit público, lo que haría que en un par de años la disminución de la cuantía que tiene que pagar Euskadi como consecuencia del desfase del Estado fuese mucho menor. Sin embargo, el cupo base se calcula para cinco años, por lo que el resultado será favorable para el País Vasco durante los próximos cinco años.

GANE QUIEN GANE, SE IMPONDRÁ EL RESPETO A LA LEY


En medio de las merengosidades y pasteleos propios de su condición arriólica, Mariano Rajoy ha acertado al declarar al diario italiano La República que “gane quien gane en Cataluña el 21-D, lo primero que tendrá que hacer es respetar la ley”. 

 No se trata de unas elecciones plebiscitarias. Se trata de unas simples elecciones autonómicas, deformadas, es cierto, a través del circo montado por el expresidente prófugo Carlos Puigdemont durante los meses de septiembre y octubre. Si el 21 de diciembre ganaran las agrupaciones secesionistas, además de tener el derecho democrático a gobernar la Comunidad catalana, deberán cumplir la ley si no quieren que se les aplique de nuevo el artículo 155. 


 Nadie niega el derecho a defender el soberanismo. Los que así piensen podrán hacerlo por todos los medios a su alcance, pero siempre dentro de la ley y de la Constitución. El artículo 168 establece las condiciones que deben cumplirse para que el proyecto secesionista vaya adelante. A nadie se le va a perseguir por defender la independencia sino por saltarse la ley e imponer la decisión a la brava. La Constitución prevé, para que la propuesta secesionista de una Comunidad vaya adelante, partir del artículo 168 de la Constitución que exige el voto favorable de los dos tercios del Congreso y también de los dos tercios del Senado. A continuación, elecciones generales. La propuesta secesionista deberá contar con los dos tercios del nuevo Congreso y los dos tercios del nuevo Senado. Y si consiguiera esa votación, se celebraría referéndum nacional en el que todos los españoles, y entre ellos los catalanes, libres e iguales ante la ley, tomarán la decisión final. 

 Así que bien por Rajoy al dejar claro que gane quien gane el 21-D, lo primero que tendrá que hacer será respetar la ley. 

 Luis María ANSON d
e la Real Academia Española

miércoles, 22 de noviembre de 2017

La carta de una mujer violada que estremece a los lectores de ABC: «Durante años me sentí culpable por llevar un vestido ceñido»

Aries rememora con el juicio a «La Manada» sus sensaciones después de que un compañero de trabajo abusara de ella una noche.


ARIES / ÉRIKA MONTAÑÉS

La carta remitida por Aries (su signo zodiaco, con el que quiere identificarse esta mujer de mediana edad), ha estremecido a los lectores de ABC tras su publicación el pasado día 20 de noviembre. Aries estaba en su casa cuando tuvo arrestos para ponerse a escribir y remitir la misiva que sigue. Lo que Aries observaba con pudor en televisión, «enervada» e irritada eran imágenes del juicio en Pamplona que se desarrolla contra cinco jóvenes sevillanos acusados de una agresión sexual. Esta mujer se halló repentinamente enconada porque los ciudadanos en redes sociales estén juzgando de alguna manera a la víctima que dice haber sido violada por «La Manada» en los sanfermines del año pasado. Se sentó frente al ordenador y escribió lo siguiente, su testimonio. Halló la valentía y el coraje que eran necesarios para que veinte años después su voz se escuchase. O leyese.

 Su carta, remitida íntegra y literalmente así a la redacción de Opinión de este periódico, dice lo siguiente: 

 «En estos días en los que los medios nos informáis de forma constante del tema de la supuesta violación de los sanfermines, no puedo evitar rememorar una parte de mi pasado que afortunadamente mi cerebro tiene olvidada la mayor parte del tiempo, aunque eso se consiguió después de un proceso duro y una larga terapia en un centro de mujeres. No fue fácil... 

 Cuando tenía 21 años no me había acostado con nadie, no porque no hubiera tenido oportunidades. Las propuestas eran constantes, pero en aquella época pensaba que el sexo era algo especial que no se podía compartir con cualquiera. Era una idealista que se deslumbraba con las novelas de Jane Austen, así que mi planteamiento se mantenía de lo más romántico respecto a ese aspecto.

 Trabajaba como camarera los fines de semana, y una noche de descanso salí y me encontré con quien era mi jefe, un tipo seductor, el ligón de los bares. Siempre había alguna chica que le dejaba una nota con su número de teléfono. A mí me gustaba... Ese día me miró de manera diferente, me trató como trataba a cualquiera de sus innumerables conquistas y preparó una cocktelera especialmente para mí. Dijo que siempre me iba a acordar de esos chupitos. No estaba acostumbrada a beber, porque tampoco toleraba mucho el alcohol. El caso es que después del primer trago empecé a sentirme mareada. Tras el segundo quise volver a casa.

 No sé cómo ni por qué llegué hasta allí, pero cuando desperté me vi en una oscura habitación, que olía a humedad añeja, de esa que se huele en un viejo trastero. En aquel espacio diminuto y lúgubre ni siquiera había ventana. Recuerdo una pequeña vela encendida en una mesita de noche... y él sobre mí, moviéndose, mientras yo empecé a llorar al verme desnuda, sintiendo asco y vergüenza a la vez, con náuseas por el alcohol y sin fuerzas para siquiera poder levantarme. Lo único que pensé es que deseaba que aquello terminase cuanto antes. No puedo contar cómo llegué a casa. De eso mi cerebro no retuvo nada. 

 «Me sentí culpable, por haber bebido, por haber salido, culpable, culpable, culpable...»

 Lo que sí recuerdo es que pasé dos días vomitando por la intoxicación etílica, y que solo fui capaz de confiarle lo ocurrido a una de mis hermanas, que me llevó al día siguiente a urgencias de un hospital ginecológico en el que no pude evitar llorar mientras me hacían la pertinente exploración y tuve que contar mi historia, completamente abochornada. Dije que no quería denunciar, porque tenía miedo de las consecuencias. Fue la doctora quien dio parte al juzgado, y fui citada hasta en tres ocasiones por un juez sensible y empático que me aseguró que todo saldría bien si yo decidía denunciar a aquel individuo. Finalmente renuncié por escrito a cualquier tipo de proceso judicial contra él. 

 Ahora que ya tengo otra edad veo la vida desde otra perspectiva y tengo esa espinita clavada. Durante años me sentí tremendamente culpable. Culpable por haber bebido, culpable por haber salido, culpable por haberme puesto aquel vestido corto y ceñido, culpable, culpable, culpable... Es por eso que admiro a las mujeres que deciden echarle coraje y seguir hasta el final en casos de violencia sexual, y animo a cualquiera que pueda sufrir una situación semejante a ponerle valor y luchar con uñas y dientes por hacer saber su verdad. De corazón deseo que los miembros de La Manada no salgan impunes y paguen por lo que, a mi parecer, sí han hecho».