domingo, 18 de marzo de 2018

Las mejores horas de Mariano Rajoy



Mariano Rajoy al frente del Consejo de Ministros. (Foto: EFE)

 EDUARDO INDA  - https://okdiario.com/ 

 Desde luego no tiene ni de lejos el carisma de Winston Churchill ni el aura de Charles de Gaulle pero ayer Mariano Rajoy tuvo su mejor momento, su mejor hora, desde que hace 36 años y dos días iniciara su carrera política siendo elegido diputado del Parlamento gallego en la que constituyó la primera gran victoria electoral de la hasta entonces insignificante Alianza Popular.

 Su discurso no fue épico, porque el pontevedrés de Santiago no es épico. No fue vibrante porque el registrador de la Propiedad más joven de su época es sobrio, no vibrante. Es más, le producen vergüenza ajena aquéllos que gustan de escucharse a sí mismos mientras discursean. Y no voy a dar nombres porque están en la mente de todos. No fue carismático porque, como cualquier opositor que se precie, no sabe hablar al estilo kennedyano, desde el corazón y para el corazón. No fue divertido, ni falta que hace, porque es un monumento al sentido común y a la racionalidad. Y tampoco emocionó porque es cartesiano y en este envite sólo tiene tres argumentos: la ley, la ley y nada más que la ley. Desconozco si vencerá (espero que sí) porque no poseo una bolita de cristal ni soy Rappel o Aramis Fuster. Sí tengo meridianamente claro que el sexto presidente de la democracia convenció a esas decenas de millones de constitucionalistas que, a izquierda, centro y derecha, representan la mayoría natural y cada vez menos silenciosa de este país que ahora más que nunca seguirá llamándose España.

 El primer ministro mató dos pájaros de un tiro. Por un lado, revertir un golpe de Estado que en forma de rebelión desde las instituciones se ha perpetrado en Cataluña. Por otro, calmar, mejor dicho, saciar a un partido que le reclamaba mano dura y a un electorado que le llamaba de todo menos guapo imputándole una felonía que sólo existía en las mentes calenturientas de algunos. Lo que hasta el viernes era un clamor en su contra, se ha convertido de la mañana a la noche de ayer, como por arte de birlibirloque, en un grito unánime a su favor. Al punto que ya no resulta arriesgado vaticinar que a día de hoy arrasaría en unas elecciones generales.

 Cuando le ponían a parir los golpistas y le criticaban ácidamente los más duros del centroderecha yo llegué a la conclusión de que también esta vez la virtud estaba en el punto medio. El hombre tranquilo siguió a lo suyo siendo consciente de que el cumplimiento de la ley incluye también la observación de los plazos. De que no por mucho madrugar amanece más temprano. La implementación de la legislación ha sido, pues, impecable. Nadie podrá osar acusarle de entrar cual elefante en una cacharrería porque no ha podido ser más garantista en una España ya de por sí hipergarantista. Churchill tampoco tenía inicialmente la comprensión de sus diputados ni de las bases tories (en su caso por motivos antagónicos a los de Rajoy, su partido buscaba afanosamente el apaciguamiento) cuando fue elegido premier en 1940 pero acabó doblándole el pulso al mal porque la verdad, la decencia, la dignidad y la legalidad estaban de su lado. 

 A Rajoy se le vio más tranquilo que nunca en una comparecencia para la historia. En eso también es diametralmente opuesto al jefe de Gobierno más famoso de la historia de la humanidad, que era un genio tan acelerado como deslenguado. La calma de nuestro presidente tenía su porqué: la razón legal y moral está de su lado y con la razón se va al fin del mundo. Lo mismo le ocurrió a Sir Winston en su célebre discurso al Parlamento Británico de mayo de 1940, el de la “sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”. Cuando se situó frente al atril, de espaldas a sus colegas conservadores y de frente a los adversarios laboristas, atesoraba la convicción de la victoria por el mismo motivo por el que Rajoy barrunta que ganará no sólo esta batalla sino la guerra contra el golpismo desatado por los independentistas en Cataluña: la certeza de estar obrando recta, ética, moral y legalmente.

 La justificación del 155 fue impecable tanto en términos de legalidad interna como de Derecho comparado: recordó que artículos prácticamente idénticos hay para dar y tomar y no sólo en la Ley Fundamental de Bonn en la cual se inspiró buena parte de nuestra Carta Magna. Medidas semejantes, cuando no idénticas, se contemplan en el artículo 4.4 de la Constitución del país más democrático del mundo, los Estados Unidos de América, en la de la Confederación Helvética, en la de Austria, en la de Italia y en la de nuestros ilustres vecinos portugueses. 

 Volviendo por enésima vez a Churchill hay que recordar otra de sus innumerables frases para la posteridad: “Un fanático es alguien que no puede cambiar sus opiniones y no quiere cambiar de tema”. Aserto que le viene que ni pintado a un Carles Puigdemont que apela constantemente a la “democracia” y al “diálogo” olvidando que sin legalidad es imposible física y metafísicamente la democracia y que para dialogar es condición sine qua non dejar de ser un frontón que en lugar de recoger la pelota la devuelve sistemáticamente cual robot. Al hasta el viernes president de la Generalitat hay que advertirle que ha perdido una oportunidad de oro con Mariano Rajoy. Lo que oyen: a los que conocemos un poco al presidente del Gobierno no nos van a contar que es uno de los tipos más dialogantes y tolerantes de todo el espectro político patrio. 

 Su delirio alcanzó a las nueve de la noche de ayer su máxima expresión cuando comparó implícitamente a Rajoy con Franco, explícitamente le tildó de “golpista” y se inventó la mayor falacia que estas dos grandes orejas han escuchado en años. Que, ojo al dato, “Cataluña es una nación muy antigua en Europa”. El hombre que trucó su currículum personal falsea ahora con la misma desvergüenza la realidad y la historia. Porque Cataluña nunca fue una nación, entre otras cosas, porque jamás constituyó un reino. La patraña como arma política es más vieja que la tana y tiene un común denominador: siempre la han utilizado los gobernantes totalitarios. Por cierto: al marido de Clementine los malos también le soltaban todo tipo de lindezas desde el otro lado del Canal. Es lo que pasa cuando el oponente carece de razón, que recurre al insulto como todo argumento.

 Puigdemont y sus aliados, los que se han quitado la careta como ERC o la CUP y los que aún se esconden detrás de ella como los podemitas, deberían recordar que éste es un 155 limitado en el tiempo y, por tanto, descafeinado. O, como mínimo, mucho más suave de lo que hubiera podido ser teniendo en cuenta que el precepto nunca se desarrolló legalmente y, por tanto, es un cajón de sastre en el que cabe casi todo. Rajoy tenía la posibilidad de tirar adelante en solitario porque su mayoría absoluta en el Senado le dejaba el camino expedito. Pero, al igual que el hombre que desde las Islas Británicas nos libró del nazismo, optó por aunar fuerzas para hacer frente al enemigo común. Ello ha permitido que este 155 sea proporcionado, gradual, prudente y cuente con un amplio consenso: ni más ni menos que 254 de los 350 diputados del Congreso y la absolutísima mayoría del Senado. Nada le impedía, pues, extenderlo sine die en el tiempo o alargarlo hasta el paroxismo. 

 La prueba del algodón de que no se suspende la autonomía ni estamos ante una intervención dura es que el plan de acción está tasado en el tiempo, “un máximo de seis meses” aunque en realidad no pasarán de dos y medio. Las autonómicas se celebrarán, salvo achantamiento de última hora de Puigdemont, el 28 de enero. No se toca la Educación, la Generalitat continuará funcionando en su integridad y al poder legislativo no se le invade, tan sólo se le advierte de que tiene que cumplir las normas. Vamos, lo normal: a usted no se le tocará un pelo si respeta el imperio de la ley. Y punto.

 Mariano Rajoy se convirtió en un estadista en el verano de 2012 cuando, contra el criterio de casi todos, decidió no pedir el rescate de una España en situación de default. Un rescate que hubiera resignado a España a ser gobernada desde Bruselas, Berlín y Washington, aunque en ese caso no por vulnerar la ley sino por no hacer los deberes económicos durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. El órdago era de ésos que hacen temblar al misterio, una moneda al aire con un 50% de posibilidades de éxito y otro tanto de fracaso. Y ganó. Venció no porque sea un hombre con suerte, que también lo es, sino porque al igual que en el marrón catalán en aquella otra situación límite la razón legal y moral estaba de su lado. 

 Ahora tiene la posibilidad de llegar a ser el mejor presidente de la España del 78: una vitola que ostentará con toda justicia si consigue darle la vuelta a la mayor crisis de una democracia que, parece que fue ayer, el 6 de diciembre cumplirá 39 años. Sir Winston Churchill también tenía ante sí el más grande desafío de la historia del Imperio Británico: el todo o nada que suponía librar a Gran Bretaña del yugo del mayor imperio del mal de la historia de la humanidad ex aequo con el estalinismo. El que, según la BBC, es el “más grande británico de todos los tiempos”, lo dejó claro cuando le preguntaron qué objetivo se había puesto: “Se lo diré en dos palabras, la victoria, porque sin victoria no hay supervivencia”. Setenta y dos años después a Rajoy le sucede tres cuartos de lo mismo: si no para este segundo 23-F, España no sobrevivirá como lo que es, la nación más antigua de Europa. Su suerte es la nuestra. Todos los españoles demócratas y constitucionalistas somos Mariano.

Va a resultar que Rajoy tiene más huevos que nadie

OK DIARIO - OPINIÓN


El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (Foto: Efe

 Narices. Redaños. Cojones. Huevos. Bemoles. Testículos. Ovarios. Si uno abre el diccionario de sinónimos y teclea la palabra “coraje”, “audacia”, “bravura”, “valentía” u “osadía” se topa con cualquiera de las siete palabras que sirven de presentación a esta columna, que es la suya, querido lector. La Real Academia, que no es sino reflejo de la vida misma, equipara el valor con los órganos sexuales por esos atavismos machistoides que nunca desaparecerán totalmente de nuestro imaginario colectivo. A políticos, futbolistas, pensadores y evidentemente toreros se les cuelga sistemáticamente estos sustantivos que califican y dividen a los seres humanos entre valientes y cobardes. Mariano Rajoy no es la excepción que confirma la regla. Proverbialmente, cual mantra coñazo, se le ha adjudicado el rol de acomplejado, cobarde, melifluo y miedoso. ¡Cómo si la valentía fuera un lugar común en estos asquerosos tiempos de cinismo en forma de buenismo y corrección política!

 Las augustas orejas del pontevedrés de Santiago han tenido que escuchar de todo y por su orden, desde antes incluso de su aterrizaje en la Presidencia del Gobierno. Si bien es cierto que la puesta en libertad del etarra Bolinaga, al que Satanás tenga en su gloria, nos decepcionó a todos, no lo es menos que su coraje a la hora de obviar el rescate nos salvó de males mayores o que su contundencia tras el golpe de Estado en Cataluña sería inimaginable si el arrendatario de La Moncloa fuera Zapatero o Aznar. Cuando su vasta mayoría social le echa en cara los pasos atrás o que vaya más lento de la cuenta yo siempre les recuerdo que es imposible dar la vuelta a una realidad social y legal que lleva imponiéndose a machamartillo 38 años. Que, por cierto, son los que han transcurrido desde la primera victoria del delincuente Jordi Pujol i Soley. Más años que los que pasó Francisco Franco confiscando nuestras libertades desde el Palacio de El Pardo. ¡Que se dice pronto! 

 Su tan maravilloso y legalísimo como tardío órdago en contra de la dictadura lingüística no se habrían atrevido a suscribirlo ni Adolfo Suárez, ni Leopoldo Calvo-Sotelo, ni Felipe, ni Aznar, ni obviamente un José Luis Rodríguez Zapatero que directamente se acostó con los malos en Cataluña en ese tripartito de cuyo historial prefiero no acordarme. El presidente del Gobierno se ha comprometido a que los padres puedan ejercer un derecho tan sagrado, tan elemental, tan perogrullesco e indiscutible, como es elegir en qué idioma se educan principalmente sus hijos. Lo que los expertos bautizaron con un palabro que se las trae: “Lengua vehicular”. Que no es otra cosa que aquélla en la que aprende a pensar un niño. 

 Los separatistas, que son paletos y fascistas pero no tontos, sabían lo que hacían cuando en los 80 se pusieron manos a la obra. Si un niño aprende a pensar en catalán es mucho más fácil lavarle el cerebro e insuflarle en vena las mentiras catalanistas. El odio a España y la prostitución de la historia son coser y cantar si empleas una lengua ajena a la que parlan en su casa. Ésa, y no otra, es la razón de que 40 años después haya tantos descendientes de emigrantes andaluces, manchegos y extremeños furibundamente independentistas. 

 El tal Rufián, hijo de la maravillosa emigración que levantó Cataluña, es perfecto paradigma de cuanto digo. La fe del converso, ya se sabe, suele ser más intensa y virulenta que la del cristiano viejo. De ahí sus astracanadas en el Congreso de los Diputados, miércoles sí, miércoles también. Hay que hacerse perdonar los orígenes jienenses, quitarse el sambenito de “charnego” que, lo quiera o no, le acompañará toda su vida en ese mundo nacionalista que mira con superioridad cuasiaria al que no junta ocho apellidos catalanes. En el fondo, Rufián es para el supremacismo catalanista lo mismo que eran los judíos falsamente convertidos: un “marrano”. 

 La situación en las aulas catalanas es antagónicamente igual que con el dictador. O tal vez peor: porque, tal y como rememoraba hará un par de años la maravillosa publicación Dolça Catalunya, en 1967, con Franco aún en plenitud represora, se permitieron cinco horas semanales de catalán en la escuela. Mientras que ahora, con práctica democracia en el resto de España y teórica en Cataluña, sólo se imparten dos horas de español frente a las 20 que se dan en catalán y las tres de inglés. Como ven, es más cooficial la lengua de Shakespeare que la de Cervantes, hablada por 500 millones de almas y que avanza cual tsunami en la primera potencia mundial. Hoy día es perfectamente posible moverte por Nueva York, Los Ángeles y, está de más decirlo, Miami sin tener pajolera idea de inglés. 

 Espero que esta vez el Gobierno vaya a por todas. Que no meta sólo la puntita como hizo con la extensión temporal de un 155 que debería haber durado un año como mínimo para meter mano a esa cúpula de los Mossos que participó en el golpe de Estado y espiaba a los rivales políticos, para democratizar la fachosa TV3 y para que los futuros catalanes se eduquen en la verdad y no en esa mentira que les repiten goebbelsianamente mil veces en las clases hasta convertirla en dogma de fe. Es una cuestión de justicia moral, ética y democrática. Privar a los padres del sacrosanto derecho a decidir en qué lengua aprende a pensar su progenie supone tanto como secuestrársela. Algo similar a lo que ocurre en Cuba, en Venezuela y en tantas y tantas satrapías. La manera más efectiva de arrebatar a un niño a su familia pasa por lavarle convenientemente el cerebro en el cole. Visto lo visto, es un método infalible. 

 Y ni 25% en castellano, ni mandangas. Si el idioma de García Márquez, Cela, Vargas Llosa, Calderón, Quevedo, Machado, García Lorca, El Quijote y tantas otras celebridades ficticias o reales es cooficial, ¿me puede explicar alguien por qué diantres ha de ocupar una cuarta parte del horario lectivo? Y que no me vengan con el cuento chino de que lo ha dictaminado un juez porque la Constitución y el Estatut están por encima de los tribunales, los políticos y los ciudadanos. Ambas normas son de obligado cumplimiento y, cosas de la vida, coinciden en que español y catalán son oficiales. Y, como mucho, que implanten el trilingüismo, que provocará que los muchachos acaben su periodo escolar dominando español, catalán e inglés, que no está nada, nada mal. No es de recibo la imposición educativa que hace que los adolescentes le metan unas patadas de campeonato al diccionario cada vez que escriben en nuestro idioma, convirtiéndoles de facto en analfabetos funcionales e impidiéndoles cursar estudios más allá de su comunidad autónoma o en las colonizadas Baleares y Comunidad Valenciana.

 No nos falles, Mariano. Por mucho que Puigdemont haya decidido tirar la toalla entre otras cosas para impedir que antes del 30 de marzo resucitéis la tercera lengua más hablada del mundo, por mucho que os pongan a parir los medios podemitas, la oposición, Lucía Caram o el obispo golpistilla de turno, no saques la bandera blanca. Se lo debes a España en general y a Cataluña en particular. Y no olvides que, además del rescate, este gesto que es una gesta sí te hará pasar a la historia. Más que nada, porque darás un paso que nadie antes se atrevió con las consecuencias por todos conocidas. Donde antes había un 20% de separatismo ahora estamos en el 42% por culpa de un secuestro educativo e informativo que ni los peores tiranos hubieran suscrito. De vuestra necesidad de alejar a Ciudadanos, hará la mayoría silenciosa de Cataluña virtud. Bendita necesidad.

Pedro & Pablo: ‘El Chicle’ y Ana Julia os dan las gracias



Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. (Foto: EFE)
 
 EDUARDO INDA-18/03/2018 03:23

 El Partido Socialista entró en la locura de la mano de Largo Caballero, el Lenin español, en octubre de 1934 y salió de ella para conquistar la transversalidad que le daría el poder en mayo de 1978, en aquel mágico XXVIII Congreso. Felipe, el político más transversal que ha parido madre, mandó a esparragar al marxismo como principio fundamental de un partido que aún daba miedo a gran parte de la población, básicamente, porque en el imaginario colectivo pervivía la imagen del PSOE violento e intolerante de los infelices años 30. El Congreso de los Diputados fue el pasado jueves el escenario de la resurrección del peor de los PSOE’s. El de 1934 era un PSOE malvado; el de Pedro Sánchez es un PSOE torpe y patán. No fue el final de la Ley de la Prisión Permanente Revisable sino más bien el final del principio del final de una medida que nos acerca más a Bruselas que a ese Estrasburgo que está sistemáticamente en contra de la ley, el orden y la Justicia. Ese Estrasburgo que acoge un Tribunal Europeo de los Derechos Humanos que antepone sistemáticamente la compasión al delincuente al odio al delito.

 La intervención del representante de Podemos, un Eduardo Santos que no es precisamente Demóstenes, fue un constante sí pero no, no pero sí. Pasó de puntillas en un debate en el que nada tenían que ganar y sí mucho que perder. Los podemitas, que son malos pero no tontos, son plenamente conscientes de que (ahí es nada) el 80% de los españoles está rotundamente a favor de una medida que provoca que los asesinos de niños, violadores múltiples, psicópatas criminales y terroristas se pasen toda la vida entre rejas si no han demostrado que están recuperados. Los protagonistas de los crímenes más abyectos y sangrientos moran un mínimo de 25 años en prisión y es a partir de ese momento cuando el contador se puede parar. Pero no antes. Los españoles no somos unos bichos raros ni unos atávicos practicantes de la Ley del Talión del ojo por ojo, diente por diente. Normas similares, por no decir prácticamente idénticas, existen en países inequívocamente democráticos como Francia, Reino Unido, Alemania, Italia o Austria. ¡Hasta la modélica y siempre recurrente para los progres Suecia recoge en su ordenamiento un tipo penal similar! 

 La intervención del representante socialista, Juan Carlos Campo, fue un himno al disparate, al mal gusto, a la chulería y la imbecilidad. Para empezar hizo suyas unas palabras de Patricia, la modélica madre de ese Gabriel que se ha convertido en el hijo de toda España, en las que reclamaba piedad hacia la malnacida Ana Julia. Lo habitual en un país en el que llevamos inscrito en mayúsculas en nuestro ADN una palabra que lo dice todo: PERDÓN. No he olvidado ni olvidaré mientras viva cómo reaccionaron los parientes de los militares y funcionarios de Defensa asesinados por un bombazo de ETA en el Puente de Vallecas. A un servidor, que entonces tenía 26 años, le tocó bailar con la más fea de las prácticas periodísticas por órdenes de arriba: tomar el pulso a los familiares. Hablé con no menos de 20 hijos, padres, madres, hermanos, hermanas y mujeres. Ni de una sola boca salió la palabra venganza. Y eso que fueron unas declaraciones tomadas en caliente. Aluciné para bien: en una coyuntura similar, yo hubiera clamado vendetta y lo hubiera explicitado. 

 Sencillamente irreproducible fue mi reacción cuando escuché al tal Campo hacer suyas las maravillosas palabras de Patricia Ramírez para defender la abolición de la prisión permanente. Los epítetos que salieron de mi boca se transformaron en vómitos cuando el político gaditano recriminó a Juan Ignacio Zoido que acudiera al funeral con la bufanda azul de Gabriel, que le había regalado la madre. La lista de agravios y deleznables memeces se completó con la crítica despiadada al diputado almeriense Rafael Hernando “por hacer declaraciones el día del entierro del pequeño”. El indigno portavoz socialista de Justicia olvidó que su presidenta, Susana Díaz, hizo lo propio en el mismo lugar y prácticamente a la misma hora que el popular. 

 Juan Carlos Campo, juez de carrera por cierto, se superó en su ruindad segundos después en presencia de Antonio del Castillo, que 10 años después sigue sin poder enterrar a Marta, Juan Carlos Quer, Juan José Cortés y los padres de Sandra Palo. Todos ellos se quedaron con las ganas de decirle de todo y por su orden al diputado socialista cuando espetó que la sesión parlamentaria “tenía sabor a rabia, ira y venganza”. Y que, ojo al dato, el PP y Ciudadanos “manipulan” a Antonio del Castillo, Quer, Cortés y Palo. No contento con ello, el metepatas oficial de la Cámara Baja dio una vuelta de tuerca más a su miserabilidad: “Sin prisión permanente derrotamos a ETA y con prisión permanente se ha asesinado a Gabriel”. Qué asco. No quiero entrar en su repugnante juego pero sí me doy el gusto de recordarle que la doctrina Parot, alumbrada por el actual fiscal general, era en sus efectos prácticos una suerte de prisión permanente y fue la que dio la puntilla a la banda terrorista. 

 La reacción a tamaña estulticia fue variada. Pero ninguna como la de Blanca Estrella Ruiz, dirigente socialista de primera hora, de cuando te metían en la cárcel por llevar en la cartera un carné con un puño y una rosa. La presidenta de la Asociación Clara Campoamor retrató magistralmente al diputadillo Campo: “Dentro de la vergüenza que hoy como socialista siento de un partido que fundó uno de mis bisabuelos, un partido que me pertenece por corazón y por el que han perdido la vida varones de mi familia, os pido perdón. Campo ha insultado a las víctimas, nos ha tomado por tontos y nos ha dicho que nos manipulan”. 

 No sé si ese Chicle que me revuelve las tripas cada vez que lo veo en una foto y esa Ana Julia a la que le deseo todo lo peor presenciaron el debate. Si no lo vieron, se lo habrán contado. Y si no se lo han contado es porque lo han visto. Sea como fuere, sé a ciencia cierta que están encantados. El asesino de Diana Quer ya había echado sus cuentas en una carta publicada por la periodista Cruz Morcillo: “En siete años estaré en la calle”. La demagogia barata de PSOE y Podemos ahorrará más de 10 años de reclusión a estos dos malnacidos y al único condenado hasta ahora a prisión permanente, David Oubel, un ADN diabólico que segó la vida de sus hijas de 4 y 9 años con una sierra eléctrica. Y desde luego alegrará la vida al violador del portal, al del estilete y al del ascensor, que multirreincidieron tras ser puestos en libertad. Ninguno se pudrirá en la cárcel si no se endurece la prisión permanente, como pretendían el PP y C’s. Estoy convencido de que los siete, consciente o inconscientemente, implícita o explícitamente, palabra arriba, palabra abajo, coincidirán a la hora de sintetizar en una frase el esfuerzo socialista y podemita por derogar la cadena perpetua revisable: “Gracias, Pedro; gracias, Pablo”.

domingo, 11 de marzo de 2018

8-M: entre la esperanza, el politiquerío y la desmemoria

Concentración feminista en la Puerta del Sol al inicio del 8M.

EDUARDO INDA11/03/2018

 Jamás he visto que, a igual puesto e idéntica responsabilidad, una mujer gane menos que un hombre. Tal vez porque he trabajado y trabajo en grupos importantes, serios, en los que se observa milimétricamente la ley fiscal y laboral y en los que existen comités de empresa fuertes con impecable conciencia de igualdad. Por eso, cuando se habla de brecha salarial, cuando surgen como churros estadísticas y más estadísticas, la mayor parte de ellas alumbradas por organizaciones prestigiosísimas, entiendo que no es un bulo o una fake news continuada. Que haberla, hayla. La desigualdad retributiva se debe producir en todo caso en compañías pequeñas o en sociedades que pagan a sus trabajadores en B en lo que constituye un acto de inmoralidad al cuadrado. Porque se pasan por el arco del triunfo los derechos sociales de sus empleados y esa verdad suprema que es que Hacienda somos y debemos ser todos. Conviene no olvidar que el 20% de la actividad económica de este país es en negro, en esos billetes de 500 bautizados como “Bin Laden” porque todo el mundo sabe que existen pero nadie los ha visto. Si varios de los partidos con representación parlamentaria se financian en black money, ¡cómo no va a hacerlo una sociedad limitada de tres al cuarto perdida en un polígono de mala muerte del último pueblo de España


Soy de los que piensan que en todos los ámbitos de la vida la verdadera igualdad y las revoluciones sociológicas se consiguen legislando. La historia se cambia a base de reglamentos, normas y leyes que cambian estructuras injustas por realidades justas o que evolucionan un mucho razonable statu quo pero que, como todo en la vida, siempre es susceptible de mejora. Lo mismo sucede en las relaciones hombres-mujeres. Hay que sacralizar aún más si cabe la igualdad ante la ley entre un sexo y otro, más que imponer la igualdad por ley. Las discriminaciones positivas son, eso, discriminaciones, con todo el matiz perverso que conllevan. Por ello, el mejor camino para acabar con la brecha salarial intergéneros es disparar la eficacia de las inspecciones de Trabajo, sensibilizar a las víctimas a que denuncien y endurecer económica y penalmente las sanciones a los empresarios y empresarias que menosprecian salarialmente a la mujer. 

 Igualmente verdad resulta el hecho de que la mujer en España nada tiene que ver ya con la Mercedes Alcántara del Cuéntame franquista, el que retrata magistralmente la España anterior a 1975. Esas hembras que dedicaban su vida al hogar, al cuidado de los hijos y que se comportaban sumisamente ante el marido, unas por obligación, otras convencidas porque les habían lavado el cerebro desde chiquititas. Cuarenta y dos años y medio después de la muerte del dictador, a España no la reconoce ni la madre que la parió, que diría Alfonso Guerra. Hay más juezas (53%) que jueces (47%), más funcionarias (55%) que funcionarios (45%), infinitas más maestras de Primaria (76%) que maestros (24%), una miaja más de profesoras (56%) de Secundaria que profesores (44%), bastantes más universitarias (54%) que universitarios (46%) y sustancialmente más tituladas (58%) que titulados (42%). No estamos, por tanto, tan mal como dicen, aunque sería bueno, por ejemplo, que se corrigieran cantes como el de las cúpulas de las universidades, donde sólo existe un 20% de catedráticas cuando el número de tituladas supera al de titulados en una contundentísima proporción de 6 a 4.

 Y que nadie opte por esa españolada panderetesca que consiste en denigrar lo nuestro y ensalzar lo de fuera. Tampoco estamos tan mal. Un estudio de la muy washingtoniana y no menos afamada Universidad de Georgetown, en la que por cierto se formó nuestro Rey, revela que España se sitúa en el quinto lugar en bienestar de las mujeres por detrás de países tan inequívocamente avanzados e incontrovertiblemente igualitarios como Islandia, Noruega, Suiza y Eslovenia y por delante de Finlandia, Canadá, Holanda, Suecia, Bélgica, Dinamarca y Singapur. Por tanto, flagelémosnos pero no tanto, que el masoquismo no es muy saludable que digamos. 

 Los consejos de administración son otra prueba del nueve de que queda mucho camino por recorrer. Y de que la equidad no ha llegado. Si el 58% de los titulados es mujer, ¿cómo se explica que sólo haya un 21% de consejeras en el Ibex y un 16% en las empresas españolas en general? Estamos mejor que antaño pero infinitamente peor de lo que, en justicia, tocaría. Ana Botín es el paradigma bueno de esa inacabada evolución en pos de la igualdad: preside la compañía número 1 de España por capitalización bursátil. Y, en contra de lo que sostienen las malas lenguas, no lo hace por ser “la hija de” sino porque es una fuera de serie formada en las mejores universidades del mundo a la que digitaron los grandes propietarios de Santander que, en contra de lo que asegura el lugar común, no son los Botín sino fondos estadounidenses. Ana Llopis, Rosa García y la excepcional Mariló Dancausa son las otras tres en un universo de 35 súperpresidentes. Muy poco pollo entre tanto arroz. En nuestra casa, Dos Mil Palabras, predicamos con el ejemplo: el Consejo de Administración se divide al 50% entre uno y otro sexo. 

 ¿Por qué tamaño desfase entre el número de tituladas universitarias y el porcentaje de éxito posterior? Muy sencillo: porque muchas de ellas pierden el tren por el legitimísimo y no menos natural deseo de anteponer la maternidad a la escalada laboral. Entre que dan a luz y crían a sus hijos transcurre un lapso de tiempo que trunca sus aspiraciones en un mercado, el de trabajo, en el que los acontecimientos se modifican a velocidad de vértigo. Este increíble pero cierto estado de cosas cambiaría si aumentásemos los permisos de maternidad y paternidad lo que, de paso, redundaría en un incremento de la natalidad en el país con menos niños por madre del mundo. Y de paso haríamos doblemente virtuosa esta necesidad porque, si no traemos más españoles a este pedazo de planeta tierra que es la Península Ibérica, llegará inexorablemente el día en que no se puedan pagar las pensiones porque no haya suficientes currelas en activo para sufragarlas. 

 Tomemos como ejemplo el de un país que funciona mejor que bien: Suecia. Allí los padres gozan de 90 días de paternidad intransferibles, la misma cifra que las madres, sin contar otros 420 transferibles entre ambos progenitores. Además de un sinfín de incentivos fiscales por refrescar la pirámide poblacional. El socialdemócrata sueco de Olof Palme se puso las pilas en los primeros 80 al certificar que la natalidad caía en picado poniendo en riesgo esa tasa de reposición que es la que asegura la continuidad del Estado de Bienestar, la que garantiza que ese sistema piramidal que son las pensiones continúe a velocidad de crucero. En aquel entonces rozaban los 1,5 hijos por madre y hoy día se aproximan a los 2. A años luz de una España en la que tenemos menos progenie que nadie: 1,3. Una estadística que augura una catástrofe social en menos de tres décadas si no nos ponemos las pilas ya.

 La huelga del 8-M tuvo tan poco seguimiento real como estratosférica repercusión, allende nuestras fronteras incluso. El jueves pasado moverá conciencias y transformará nuestra sociedad. Pero sería bueno que mandase al carajo su carácter partidista porque, de lo contrario, acabará reducido al sueño de una noche de invierno. Todos los movimientos politizados acabaron en la cuneta de la historia por el descrédito que supone poner siglas, cara y color a lo que es un sentir universal que no conoce sexos, razas e ideologías. Los partidos son como Atila cuando se meten donde no les deberían llamar: arrasan todo lo que pillan a su paso. El feminismo no debe dejarse intoxicar, tiene que jubilar esa manía de excluir a las mujeres que piensan políticamente diferente, ha de recordar que los sindicatos convocantes (UGT y CCOO) están comandados por machos y que ni Podemos ni PSOE (la progresía oficial) cuentan con secretarias generales. Tampoco debe olvidar que tanto derecho a defender la igualdad tienen y tan mujeres son Begoña Villacís o Patricia Reyes como Irene Montero o Rita Maestre. 

 Y, desde luego, no estaría de más que de vez en cuando se acuerden de las cientos de miles de mujeres que sufren, víctimas de la omertà, la sharia en España. Esas mujeres a las que se obliga a circular dos metros por detrás de su pareja. A cubrirse por decreto ley con hiyab, niqab o burka. Esas niñas a las que se les extirpa el clítoris en territorio nacional. Esas adultas a las que el animal de turno prohíbe salir de casa, trabajar o conducir. Y no hablo de Arabia Saudí, Egipto o Yemen sino de barrios de Madrid, Barcelona o Valencia. 

 Tampoco desespero en mi objetivo de que algún siglo de éstos pongan a parir al padre de todos los machistas: un Pablo Iglesias con barra libre y licencia para menospreciar a la mujer. El vomitivo “marxista devenido en psicópata” que “azotaría hasta que sangrase” a Mariló Montero. El que afirmó en la tribuna parlamentaria que Andrea Levy “se calienta” con el podemita Miguel Vila. El que, en un repugnante mix de machismo y nepotismo, cosifica a cada nueva compañera sentimental situándola en lo más alto de la organización pasando por delante de tipos tan preparados como Iñigo Errejón. El que humilla a las ex novias mandándolas al gallinero de la Cámara Baja y, para más inri, detrás de una columna. Mientras no haya una sola crítica a este cavernícola no merecerán el aplauso transversal. Tienen razón pero la pierden con el partidismo. La desigualdad no tiene colores. Pero la igualdad, tampoco. Politizando las formas perderán fuerzas en el fondo de una reivindicación que debe poner fin a la más longeva de las tiranías.

domingo, 4 de marzo de 2018

El legado de Quini: la conversación inédita donde reconoce cómo le gustaría ser recordado

La herencia del Brujo en unas reflexiones donde expone su visión trascendente de la vida.

Pablo García Cuervo-Gijón

Quini destacó por su profunda humanidad. Leyenda y estrella, reflexiona en una conversación inédita sobra las cuestiones trascendentes del fútbol y de la existencia. Meses antes de su fallecimiento, expresó en una charla privada con su amigo el técnico Ismael Díaz Galán cómo le gustaría ser recordado, en un epílogo y legado de vida. Una herencia imprescindible para el sportinguismo y para las buenas prácticas en el fútbol.

Hace unos meses, nadie barruntaba una tragedia semejante. Mucho menos el día que el técnico Ismael Díaz Galán quedó con Quini para tomar un café en el Bar Restaurante que lleva su nombre en la calle Pablo Iglesias de Gijón. Como siempre, el Brujo aparece con una sonrisa y con un chiste. Acababa el verano, vestía vaqueros y un jersey de cuello de pico rojo encima de una camisa de cuadros. No era dado el legendario delantero a abrirse y reflexionar sobre las cuestiones trascendentes de la vida, por eso Díaz Galán grabó y guardó como un incunable una conversación que desde el pasado martes adquiere un valor trascendente.

 El Brujo se dedicó durante toda su existencia a relativizar. "Hay que darle a las cosas la importancia que realmente tienen. Sólo tenemos clara una cosa en esta vida: todos vamos para el mismo sitio", solía repetir el eterno goleador. Quini nunca se creyó quien era realmente. Ni un gesto de arrogancia, ni ápice de la superioridad que expresan las estrellas modernas, incluso las fugaces. En aquella conversación, Quini habló de lo que parecía no advertir nunca. Detrás de los abrazos, de la naturalidad, había una visión psicológica más profunda de lo mundano. Una capacidad analítica de la vida y del fútbol que nunca publicaba porque entendía que su papel era otro. Podemos considerar las siguientes reflexiones como el legado humano de una persona que trascendió como deportista y que siempre será recordado por su elevadísima generosidad. 

Lo único importante en la vida, es hacer amigos.
  
"Quini:  MISIÓN DE VIDA"

Es un privilegio haber sido futbolista. Una fortuna. Quizás lo es más aún ahora que antes, por la cantidad de dinero que se mueve. Existe un abismo con esta época y con la nuestra, pero eso no es lo relevante. Esta profesión es el marco perfecto para conseguir lo fundamental de la vida: crear amistades, hacer amigos y tener la emoción, vayas donde vayas, de poder encontrarte con gente que quizás hace veinte o treinta años que no ves y poder darles un abrazo. Eso es lo más bonito que te entrega la vida. Eso es lo que yo estoy viviendo desde hace años y es algo maravilloso".


UNA MIRADA SINCERA"

He pasado por muchas etapas en mi vida. Algunas extremadamente complicadas que me han hecho pensar de manera distinta. Veo las cosas distintas a cómo las veía. Las dos operaciones que tuve de cáncer me cambiaron la perspectiva de la vida y la manera de pensar. Veo que hay gente que se preocupa mucho por cosas que a mí no me dicen nada. ¿Cómo es posible que eso le parezca un problema?, pienso muchas veces. El fútbol ahora lo vivo con más frialdad, lo veo desde otra perspectiva. Los golpes de cambian y cuando ves la muerte de cerca te hace retroceder, pensar y ver la vida de otra manera y ver que hay cosas más importares que ganar empatar o perder un partido o meter un gol".

LA NORMALIDAD DEL SER HUMANO"

Uno de los momentos más fuertes de mi etapa en activo fue precisamente el día de la despedida en El Molinón. Recuerdo cómo me arrodillé y besé el césped antes de abandonarlo. Al salir me metí en el vestuario a solas conmigo mismo después de aquel partido homenaje. Allí me puse a llorar un buen rato como un niño. Una emoción que no podía controlar porque no iba a volver más a pisar el césped como profesional y me desahogué con lágrimas. Me costó asimilarlo, porque no sabía qué hacer y en ese momento piensas en sobrevivir. Tuve la suerte que el Sporting me dio continuidad como Secretario técnico, luego entrenando a 'chavalinos', aunque poco tiempo. La retirada fue un mazazo, pero lo tienes que dejar porque los años te lo indican. Por mucho que uno quiera, no puede pelear contra las leyes de la naturaleza.

LA DERIVA DEL FÚTBOL MODERNO"

Estamos perjudicando al fútbol. La gente no se da cuenta de que lo están matando. Han matado la base y eso es un error que estamos cometiendo y no nos damos cuenta, porque a la mayoría de la gente que se está metiendo en el fútbol, no ha sido deportista, nunca lo ha vivido y ahora ya sólo importa como negocio. Por eso digo que al fútbol lo están matando, nos estamos equivocando en todo los sentidos. En el fútbol hay cosas muy bonitas, pero nunca las sacamos. Siempre se pone el foco en lo malo, en lo que pita un árbitro, en una agresión... Un acto bueno no lo repetimos nunca. Y eso debe hacernos reflexionar. El fútbol está para ayudar a la sociedad con sus actos buenos. Hay que darse cuenta que detrás de cada imagen hay miles de niños que lo copian todos. Debemos ser más responsables".


EJEMPLO DE DEPORTIVIDAD"

Si he hecho algo mal en el fútbol o me he comportado mal en algún momento o en algún partido, pido disculpas. Creo que me he comportado como un deportista tanto dentro como fuera del terreno de juego y no me arrepiento de nada. A veces, la fama de una persona es su trayectoria. Si tengo ese carisma, debe de ser que quizás he hecho algo bien. Si hice algo mal, sería en un momento de calentamiento pero me solía dar cuenta y al minuto pedía perdón porque siempre fui así y no me arrepiento de nada. En el fútbol todo lo hice con honestidad para defender a mi equipo y representar a mi afición".

LA RELEVANCIA DE LA FORMACIÓN"

Lo más importante para un deportista es tener la cabeza amueblada. Si eres bueno cuando empiezas, la fama, en un mes, te pone arriba del todo. Y es necesario saber gestionar esas situaciones. Corres el peligro de pensar que todo el monte es orégano y eso te puede llevar a tener una mala vida o a durar muy poco y a andar sin un duro por la calle. Lo difícil en el fútbol no es llegar, es mantenerse. Si uno está en la cima, debe ser responsable y recto porque tiene que saber que es ejemplo para mucha gente. Y si no, está equivocado y tan rápido has pegado el salto hacia arriba, a la semana siguiente te mete una hostia la vida que te deja en el suelo. Y levantarse del suelo cuesta mucho. Y los chavales ahora no son muy conscientes de esto. Tienes dieciocho o veinte años, te ficha un equipo y te dan una buena ficha. Lo primero que hacen siempre es lo mismo: se compran un coche de alta gama, ventanillas abajo, lunas tintadas, gafas de sol, la música a todo trapo, la gorrita para atrás... ¡Pim, pam! ¡El rey del mambo! Y uno los ve y piensa: ¡Madre de Dios! Pobres chavales, se creen que la vida es así!"


CONSEJOS A LOS JUGADORES EN ACTIVO"

A los que son famosos, a los que son figuras y están en el fútbol, les pediría que estuvieran un poco más cerca de los aficionados. De la gente de a pie y sobre todo, de los niños. Cuando hay chavales que te esperan en un hotel o a la salida de un estadio en un pasillo, hay que chocar la mano a esa gente. O tocarles la cabeza, porque esa gente no duerme pensando en fútbol, en su equipo y en sus ídolos. Hay críos en medio de un frío impresionante que están con un papel y un bolígrafo esperando una firma en la puerta de cualquier hotel. Hay muchos jugadores que pasan de largo, y me parte el alma. Eso lo vivo yo todos los fines de semana y me duele profundamente. ¡No se puede fallar a los aficionados! ¡No somos nadie sin el público! Hay que estar cerca de gente y qué menos que darles la mano. Con humildad, con respeto. Hay jugadores que dicen que es algo pesado y yo siempre les digo: "Son diez minutos o veinte como mucho, haces felices a los seguidores y lo echarás de menos cuando lo dejes, ¡vívelo como un regalo!". Veo cosas que fallan. Hace falta más sensibilidad con la gente que te defiende.

 "¡VIVAN EL MOMENTO!"

Si no existiera el fútbol en mi vida tendría que afrontarla de otra manera. Nunca me lo he planteado. En mi cabeza solo hubo, hay y habrá fútbol. Desde que me retiré, estuve cuatro años desvinculado y trabajé como comercial. Pero lo llevaba dentro. El Sporting me vino a buscar y regresé con emoción. Todo lo que soy se lo debo a este deporte. Si la gente me quiere es gracias a los compañeros que tuve. Si no fuera por ellos yo no hubiera hecho lo goles que anoté. Somos quien somos gracias a los que tenemos a nuestro alrededor. No puedo describir el cariño que años después me siguen demostrando por la calle. Yo sé que nunca estaré a la altura de ese afecto, porque eso no hay dinero que lo pague, pero tengo que esforzarme por intentar estar mucho más cerca de la gente. ¡Bendito sea el fútbol!"

Catalunya Caixa o cómo dejar un 'pufo' cuatro veces más grande que el de Bankia y pasar desapercibido

La caja presidida por Narcís Serra recibió unas ayudas, en relación a su tamaño, mucho más elevadas que las de la entidad de Rodrigo Rato.

  http://www.libertaddigital.com/opinion/domingo-soriano/

Narcís Serra, este miércoles, en el Congreso, antes de su intervención en la Comisión sobre la crisis financiera. | EFE

Rodrigo Rato o Miguel Blesa. Elijan ustedes. Si la quiebra de parte del sistema financiero español (de las cajas, en realidad) tiene un rostro es el de uno de los dos expresidentes de CajaMadrid-Bankia. Y si tiene un nombre es, sin duda, el de la entidad que dirigieron. Salgan a la calle y pregunten: pufos en las cajas, políticos en los puestos de administración, sobresueldos, agujeros en el balance, dinero público perdido… cada uno de estos conceptos tiene el mismo sinónimo en la imaginación popular: BANKIA.

 Esta semana hemos tenido la última prueba. Acudía al Congreso de los Diputados Narcís Serra. También ex vicepresidente del Gobierno. También imputado en varias causas (por los sueldos de los directivos y por operaciones irregulares). También expresidente de una entidad que ha necesitado un rescate milmillonario. Pero como explicábamos este miércoles, el trato que recibió no fue, ni mucho menos, el mismo que tuvo que soportar Rodrigo Rato hace apenas un mes. Ni por parte de los diputados ni de la prensa. 

 ¿Y eso? Pues es difícil de explicar. Si es una cuestión de actualidad pura, las causas pendientes contra la cúpula de Catalunya Caixa están tan vivas como las de Bankia. De hecho, hace unas semanas el propio Serra tuvo que acudir a la Audiencia Nacional a testificar como investigado en una de ellas (la del agujero en las cuentas de la entidad) y la otra tiene previsto el inicio del juicio oral para octubre. Si es por relevancia pública, tampoco parece haber muchas diferencias entre el Rato que fue ministro de Economía y luego director gerente del FMI y el todopoderoso número 2 del Gobierno durante la etapa final de Felipe González en La Moncloa (y antes alcalde de Barcelona y ministro de Defensa durante casi una década). La única diferencia sustancial entre un caso y otro es política: Caja Madrid y Bancaja eran cajas del PP; las cajas catalanas que formaron Catalunya Caixa estaban controladas por los nacionalistas y el PSC.

 Porque si es por el agujero, tampoco cuadran las cifras. En realidad, si es sólo por una cuestión de números, nadie debería tener más papeletas para acaparar titulares, informativos y tertulias que Narcís Serra y el resto de sus directivos (completamente desconocidos para el gran público, a diferencia de los de Bankia). Sumando todas las ayudas (del Frob y del Fondo de Garantía de Depósitos) Catalunya Caixa ya es el mayor receptor neto de entre todas las cajas rescatadas. Si además comparamos ese volumen de ayudas con el tamaño de la entidad, la diferencia con Bankia es de 4 a 1: es decir, en relación a sus activos, la caja catalana ha recibido más de 4 euros por cada uno que se llevó la madrileña. Eso sí, no parece que vaya a recibir (ni ahora ni en el futuro) cuatro veces más noticias, atención o interés que esta última. 

 Las cifras del ‘pufo’ 

En el cuadro resumen al final del artículo puede verse el desglose que hace el Banco de España, a 31 de diciembre de 2015, de las ayudas recibidas por las entidades financieras rescatadas. Como puede apreciarse a primera vista, no es sencillo determinar cómo se reparten estas (aunque el organismo regulador hace un muy buen trabajo en esta tabla – página 246 del informe). Tenemos ayudas públicas directas, inyecciones de capital, compra de instrumentos de deuda convertible que al final se convirtieron, inyecciones desde el Fondo de Garantía de Depósitos… 

 Y por si esto fuera poco, queda el asunto Bankia: la entidad recibió más de 22.000 millones en ayudas públicas y en teoría tiene que ir devolviéndolas poco a poco. ¿Cómo? Pues en parte a través del pago de dividendos a sus accionistas (no hay que olvidar que el Estado sigue teniendo más del 60% del capital de la entidad) y en parte con la venta de este paquete accionarial. Hasta que se complete el proceso de privatización (algo que en teoría debería realizare en los próximos dos-tres años) es imposible saber cuánto se recuperará de lo entregado a Bankia. Dependerá del precio de venta de las acciones y de lo que haya ido entregando en forma de dividendos al Estado.

 Como vemos, el Banco de España, a 31 de diciembre de 2015, hacía una estimación de 9.734 millones recuperables. Teniendo en cuenta que Bankia recibió 22.424 millones en ayudas públicas, eso nos deja 12.690 millones en ayudas netas. ¿Cómo van esos cálculos a día de hoy? Pues más o menos igual. Contando los dividendos con cargo a los beneficios de 2017, el total devuelto hasta el momento asciende a 2.863 millones desde 2014 (ver aquí el desglose). A eso habría que añadirle el valor de la participación del Estado en Bankia, que supone el 60,98% del capital de la entidad a través de BFA. Teniendo en cuenta que la capitalización bursátil, durante la jornada de este viernes, rondaba los 11.900 millones de euros, hablamos de unos 7.250 millones de euros de valoración de la parte en manos del Estado. Si a eso le sumamos los 2.863 millones ya entregados, estaríamos en algo más de 10.000 millones de los 22.424 inyectados (sin contar una posible prima de compra o posibles dividendos futuros). 

 No sólo eso. Además, Bankia anunciaba hace unos días una previsión de dividendos de unos 2.500 millones para los próximos tres años, lo que haría que la factura del Estado se redujera en unos 1.500 millones más. Mientras, lo que se ha metido en Catalunya Caixa (o Catalunya Banc, la marca bajo la que operó la caja desde 2011) se ha perdido por completo. El BBVA se lo quedó en 2014 por 1.165 millones (782 millones para el FROB y 383 para el FGDEC) y no hay más que rascar por aquí.


En Libre Mercado, para hacer la comparativa entre Bankia y Catalunya Caixa, hemos preferido ser conservadores y mantener los 9.734 millones que estima el Banco de España con datos de cierre de 2015. Pues bien, incluso así, sobresalen dos datos: 

 Si contamos todas las ayudas, del Frob y del Fondo de Garantía de Depósitos, Catalunya Caixa ya está por delante de Bankia como entidad que más dinero ha recibido (y perdido) en términos absolutos. Sólo si quitamos la parte del FGDEC, Bankia gana (por poco) esta competición. 

Pero no sería justo comparar el agujero de las dos entidades en términos absolutos. Lo relevante, para conocer la magnitud del desastre y valorar la gestión de las directivas, es comparar esas ayudas en relación a los activos. Y aquí Catalunya Caixa vence por goleada. Mientras que el dinero perdido en Bankia (es una estimación, no lo olvidemos) supone menos del 6% del balance de la entidad, en la entidad catalana hablamos de una cifra cercana al ¡25%! de sus activos. Sólo Banco de Valencia, entre todas las entidades intervenidas, presenta una cifra peor. Incluso la CAM o las cajas gallegas tuvieron un agujero más pequeño en relación a su tamaño que Catalunya Caixa.


Las excusas 

Llegados a este punto, podría uno preguntarse qué excusas puso Narcís Serra, máximo responsable de Catalunya Caixa hasta 2010 (en realidad, fue el presidente de Caixa Catalunya de 2005 a 2010; en ese año, esta entidad se fusionó con Caixa Tarragona y Caixa Manresa para formar Catalunya Caixa). 

 Lo cierto es que, como explicamos el miércoles, su relato en el Congreso no aportó nada nuevo. Más o menos lo que vino a decir Serra es que ellos hicieron lo que el resto: meterse hasta el fondo en el negocio inmobiliario sin prever las consecuencias que tendría el estallido de la burbuja del ladrillo. Y es verdad que todas las entidades financieras españolas, sin excepción, hicieron malas inversiones inmobiliarias y concedieron préstamos que no deberían haber concedido. Pero la clave no es ésta, sino porque fue precisamente Catalunya Caixa la que terminó con el mayor agujero del sistema. 

 El ex vicepresidente socialista vino a decir que la forma de intervención de la entidad y su posterior venta empeoraron el problema. Su argumento es que se tenía que haber hecho con su caja lo que se hizo con Bankia: nacionalizarla por completo y gestionarla desde el Estado hasta que se pudiera vender (lo que, además, habría generado una pequeña rentabilidad anual en forma de dividendos). Lo que ocurre es que este relato deja sin explicar por qué, si es verdad que la entidad valía más de lo que se sacó por ella, nadie estuvo dispuesto a pujar. La subasta de Catalunya Banc (la marca comercial tras la fusión de las tres cajas) se produjo a mediados del año 2014, cuando ya empezaba a atisbarse la recuperación y los peores momentos de la crisis bancaria se habían dejado atrás. Pues bien, ninguna entidad española o extranjera estuvo dispuesta a poner más de los 1.165 millones que puso BBVA. Cataluña es un mercado atractivo y para muchos inversores podría haber sido una puerta de entrada interesante para toda España (porque, además, Catalunya Caixa tenía una implantación relativamente buena en el resto del territorio). Pero nadie quiso saber nada.

 Por último, Serra dejó sin explicar en el Congreso lo más importante, ¿qué demonios hacía Caixa Catalunya, una entidad relativamente pequeña, con la cuarta promotora de España (Procam) y con inversiones millonarias en Portugal o Polonia? Porque esa es la clave de lo ocurrido. El expresidente intentó echar balones fuera, dijo que él lo advirtió al llegar y que intentó cambiar el negocio. Pero lo cierto es que estuvo en el cargo de 2005 a 2010, con tiempo de intentar variar el rumbo antes del estallido de la burbuja en 2008-09. Caixa Catalunya desarrolló un modelo de negocio en el que formaba sociedades inmobiliarias con las promotoras al 50% y luego prestaba a esas mismas sociedades lo que necesitaban para el desarrollo de sus proyectos. Es fácil ver que si la cosa iba mal, la caja estaba pillada por los dos lados: como accionista y como acreedora. Si encima sales de tu ámbito de negocio natural y te dedicas a realizar promociones en toda España (e incluso en otros países de la UE), el desastre está casi asegurado.

 A partir de ahí, serán los jueces los que tendrá que decidir si hubo responsabilidad penal en las actuaciones de la dirección de la entidad. Serra se defendía el otro día explicando que ahora parece muy fácil saber que tal o cual crédito iba a ser un fiasco, pero que en 2005 o 2006 no era tan sencillo. Y algo de verdad hay en esa argumentación. Como también es cierto que él está imputado también por el caso de los sobresueldos (la directiva se subió el salario tras recibir las primeras ayudas públicas), incluso aunque sus remuneraciones no fueran las más elevadas del sector.

 Tampoco termina de estar muy claro qué había en su CV que le hiciera especialmente apto para presidir una entidad financiera, un nombramiento que pareció en su momento más un retiro dorado que otra cosa (había dejado de ser diputado un año antes, en 2004). Al final, en lo que tiene que ver con el frente judicial, a Serra y a sus directivos el panorama que les queda por delante no es muy diferente del que enfrentarán Rato y los responsables de Bankia. El socialista aseguró el miércoles que tenía la conciencia tranquila y que también estaba convencido de que los jueces le acabarán dando la razón. De lo que sí puede estar seguro es de que en el frente de la opinión pública, de los medios y de su imagen, lo que le espera a él y al que fue también vicepresidente, pero del PP, no tiene nada que ver.

Javier Fernández le recuerda a Sánchez cuál es el rumbo ideológico del PSOE

El expresidente de la Comisión Gestora de los socialistas asegura que el nuevo PSOE de Sánchez "no es el modelo" que él propugnaba.

 Libertad Digital2018-03-04

Javier Fernández, ex presidente de la gestora del PSOE | EFE 

 El presidente asturiano, el socialista Javier Fernández, ha emplazado este domingo al PSOE a llevar un "rumbo fijo de centro-izquierda", compitiendo a su izquierda con Podemos en igualdad y por su derecha con Ciudadanos y el PP en eficiencia. 

 En una entrevista concedida al diario El Mundo, el dirigente autonómico ha recordado, tras el último Congreso Federal, que "más allá de la retórica congresual, la vocación mayoritaria debería reconducir al PSOE al centro-izquierda, que es donde siempre ha tenido éxitos electorales". 

 En la entrevista Fernández ha anunciado que no asistirá a la escuela de gobierno del PSOE que se celebrará en Madrid del 15 al 18 de marzo. "Tampoco me parece relevante que esté o no", ha asegurado.

 El dirigente autonómico ha señalado que le parece "bien" que el PSOE plantee un acto de esa naturaleza para recuperar la unidad y conciliar posiciones. No obstante, ha señalado que esa intención "pierde verosimilitud cuando se adopta una decisión como la de Elena Valenciano". "Da la sensación de que se trata menos de un gesto que de una estrategia. Así, la política se convierte en un juego de apariencias. Creo sinceramente que eso no es bueno", ha apuntado.

 Javier Fernández todavía figura en el programa de la Escuela de Buen Gobierno Jaime Vera que la dirección del partido organizará a mediados de marzo y que busca escenificar la unidad interna de la formación tras la etapa convulsa de los dos últimos años. El programa provisional de la Escuela señala que Fernández participará en la 'masterclass' del sábado 17 de marzo relativa a 'La España autonómica', presentada por el secretario de Política Federal del PSOE, Patxi López. 

 "De manual antiguo"

Al hilo de la unidad del partido, ha reconocido que el nuevo PSOE que ha salido del Comité Federal en el que Pedro Sánchez fue escogido secretario general "no es el modelo" que él propugnaba. "La lógica de las primarias es ésta: una relación más directa entre los militantes y el líder. Yo creo más en la democracia representativa, fuera y dentro del partido. Ahora estamos en un momento en el que muchos han interpretado que la democracia directa es más democrática. Yo soy de manual antiguo", ha explicado. 

 Ahora, ha dicho, el PSOE tiene propuestas que deben convertirse en un proyecto y programa que Pedro Sánchez deberá defender para "convertirse en un líder social a través del proyecto y tras unas elecciones". Sin discutir que Sánchez es "el líder" del PSOE, ha distinguido entre "el líder y los referentes, personas con una larga trayectoria que personalizan los valores y los principios de la organización". 

 "Esas personas son las que todos conocemos... Felipe González, Alfonso Guerra, Rubalcaba, Zapatero... En ningún caso creo que nadie pueda estar pensando en renunciar a la impronta que dejaron", ha señalado.

 El asturiano, idioma oficial 

Preguntado por la posible oficialidad del asturiano, el presidente del Principado ha asegurado que "no ve" una demanda social que vaya encaminada a hacer oficial la lengua. Reconociendo que en la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE) "siempre ha existido esa pulsión", ha señalado que él "siempre" ha sido contrario a hacer cooficial el asturiano.

 "Lo más adecuado es el actual marco de protección definido en el Estatuto y en la Ley de Uso y Promoción", ha defendido. Sin embargo ha compartido la idea de la nueva dirección del partido en Asturias, que plantea la oficialidad afirmando que no comportará ninguna imposición. "Una imposición sería no tanto defender los derechos de los hablantes, sino defender los derechos de la lengua a tener hablantes obligatorios", ha explicado, para afirmar que "eso no lo defiende el PSOE".

 "Ni creo que las otras dos fuerzas que proponen la cooficialidad (Podemos e IU)", ha señalado. "Ahora bien, que no haya imposiciones no quiere decir que no existan obligaciones. La cooficialidad consiste en el apoyo idéntico por parte de los poderes públicos a las lenguas que se consideren cooficiales. Eso comporta obligaciones para determinados agentes públicos. Y tiene un coste", ha subrayado.

 Preguntado por la financiación autonómica, ha reiterado su postura crítica con el Cupo Vasco, afirmando que "habrá que corregirlo". "Si estuviera bien calculado y contribuyera al Fondo de Suficiencia de los Servicios Públicos, no sólo al de Compensación Interterritorial, sería neutral. Como eso no ocurre porque no contribuye y resulta evidente que existe sobrefinanciación, habrá que corregirlo", ha señalado. 

 También se ha referido a la situación de Cataluña, reconociendo que no ve "soluciones a corto plazo" que consigan desbloquear el momento actual. No obstante, ha apuntado hacia unos aspectos positivos en todo lo que ha ocurrido, señalando que "se ha demostrado la fortaleza del Estado y su vocación de permanencia" y que "por primera vez" la idea de pertenencia a la cultura y la identidad catalana "ya no la monopoliza nadie".

 "Otra cosa se me antoja fundamental: la aparición de una españolidad desacomplejada que exhibe un patriotismo muy distinto al ultraconservador que durante tanto tiempo monopolizó la idea, los símbolos y hasta el nombre de España", ha apuntado.

Gran éxito de asistencia a la manifestación por Tabarnia



Tabarnia, con la manifestación, busca "liberar" Cataluña de quienes "han intentado arrebatarnos nuestra historia y nuestra normalidad laboral".

"Llegaremos tan lejos como el independentismo quiera llegar" 

 El presidente de la asociación Plataforma por Tabarnia, Miquel Miguel Martínez, presidente de la Plataforma por Tabarnia, ha asegurado que llegarán "tan lejos como el independentismo quiera llegar", con lo que, si ellos vuelven a presentar una declaración unilateral de independencia, Tabarnia presentará un plan alternativo.


La plataforma por Tabarnia, "orgullosos" de la asistencia

La vertiginosa ruta del Cares grabada con drones


Una forma diferente de ver una de las rutas más espectaculares entre Asturias y León. 

 Tomas Millar, británico aficionado al senderismo, aporta en un vídeo una perspectiva diferente de la ruta del Cares, en los Picos de Europa. El aficionado al senderismo, graba con un dron la 'Garganta Divina'. 

 El trayecto tiene algo más de 11 kilómetros, entre Caín (León) y Poncebos (Asturias). Solo se puede hacer a pie, y, a pesar de las apariencias, no es especialmente complicada. La única dificultad reside en que si solo tenemos un coche, el camino de ida y vuelta se acerca a los 24 kilómetros.

domingo, 25 de febrero de 2018

¿Qué es el Lupus y cómo nos afecta?


La desmemoriada y fascistoide Ley de Memoria Histórica



EDUARDO INDA25/02/2018

Es para hacérselo mirar que casi 43 años después de la muerte del dictador y 79, que se dice pronto, del fin de la Guerra Civil, pervivan las dos españas. Peor aún: que pervivan con más acritud que nunca desde el restablecimiento de las libertades en 1975 y casi con tanta intensidad como en aquel infausto 1936 que tiñó de negro nuestra historia para siempre. El guerracivilismo está presente en los medios de comunicación y en la política (no en la sociedad, que pasa de ello) de una manera que Torcuato Fernández-Miranda, Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Felipe González y Manuel Fraga no hubieran imaginado ni en la peor de sus pesadillas nocturnas. 

 El culpable de este dislate tiene nombre y apellidos: José Luis Rodríguez Zapatero. El leonés de Valladolid tiró a la basura lo mejor que hemos hecho en España en 500 años de historia: el Pacto de la Transición, que permitió olvidar nuestro lamentable pasado integrando en las instituciones a quienes habían perdido la Guerra Civil. Ver a Adolfo Suárez forjando la democracia de la mano de Santiago Carrillo no tiene precio. Aquel Pacto de la Transición permitió que los que habían perdido la Guerra teniendo que partir muchos de ellos al exilio ganasen las elecciones el 28 de octubre de 1982. Aquella noche de los 202 diputados de Felipe González se consumó definitivamente la transición de la dictadura a la democracia. Ya no había marcha atrás ni dos españas, sino una sola. Y el abogado sevillano lo tuvo claro intentando gobernar para todos, ensanchando el horizonte de sus decisiones con una transversalidad que nadie hasta ahora ha logrado. 

 El guerracivilismo durmió el sueño de los justos hasta que el tan mediocre como ciertamente demócrata en sus costumbres José Luis Rodríguez Zapatero sacó adelante la Ley de Memoria Histórica sin consensuarla con el elenco de rivales políticos que en ese momento encabezaba Mariano Rajoy. Es decir, todo lo contrario de lo que hizo Adolfo Suárez, que gestó el proceso constituyente con los que hasta entonces (1978) eran considerados por el oficialismo postfranquista poco menos que como la reencarnación del maligno. Carrillo era considerado Belcebú por los ministros de la Transición al punto que la legalización del Partido Comunista de España el llamado Sábado Santo Rojo de 1977 supuso la espantada de numerosos altos cargos, entre ellos, el ministro de Marina, Pita da Veiga. 

 La Ley de Memoria Histórica resucitó con inaudita agresividad las dos Españas que creíamos enterradas para siempre. Tamaña irresponsabilidad de Zapatero tiene peores consecuencias prácticas que la ruina que nos legó porque la crisis ya pasó y el guerracivilismo, mucho me temo, continuará ahí al menos otra generación cuando pensábamos que ya sólo era un terrible fantasma del pasado. Un dislate que nos hace retroceder como país más de 40 años, si no 80. La concordia fue posible en 1977 pero ahora en 2018 es un imposible físico y metafísico por culpa del artefacto con efectos retardados que nos dejó como legado el iluminado de ZP.

 La Ley de Memoria Histórica engendró un concepto tan estúpido como falaz: que la Guerra Civil fue una batalla entre la democracia y el fascismo. El mejor hispanista vivo, el estadounidense Stanley G. Payne, buen amigo de mi familia, lo pudo decir más alto pero no más claro hace una década: “La Guerra Civil fue una guerra de malos contra malos”. Los extremistas del bando republicano habían abjurado de la democracia un par de años antes alentando el matonismo contra toda la discrepancia y asesinando curas, violando monjas e incendiando iglesias. Item más: tal y como demuestran Álvarez Tardío y Villa García en su irrefutable (por lo documentadísimo) libro Fraude y Violencia, el Frente Popular ganó con un bestial pucherazo en esa antesala de la Guerra que fueron las elecciones de 1936. 

 Tan cierto es que la Segunda República fue la primera democracia española (por cierto, título de otro maravilloso libro de Payne) gracias a personajes como Alcalá-Zamora, Azaña o Lerroux como que degeneró en una suerte de dictadura comunista en la que los asesinatos políticos estaban a la orden del día y en la que los moderados pusieron pies en polvorosa viendo cómo se las gastaban los Largo Caballero, Carrillo, la endemoniada Pasionaria y compañía. Y que a los malos del Frente Popular les sucedió en la gobernación de España un Francisco Franco tan implacable o más en la destrucción del enemigo que ellos mismos. La historia habría sido la misma, sólo que al revés, si el frente marxista hubiera doblado el pulso al tirano ferrolano. Habrían establecido una satrapía comunista títere de la Unión Soviética, igual de sangrienta y represiva que la fascistoide que alumbró el resultado de la Guerra Civil. 

 No entiendo por qué ahora Pedro Sánchez, que olvida que para ser presidente debe imitar a Felipe González ampliando su base social y centrando el discurso, se lía con una reforma de la desmemoriada Ley de Memoria Histórica que entre otras cosas pretende una Comisión de la Verdad, que será la que fije quiénes son los buenos y quiénes los malos. Y yo que pensaba que en todas las guerras civiles son todos malos-malísimos, más malos-malísimos que en una confrontación bélica normal porque matarse entre hermanos, primos, amigos y vecinos es doblemente inmoral.

 La Comisión de la Verdad es purito fascismo. Miedo me da. Porque se empleará para estigmatizar a quienes no piensan como ellos. Al tiempo. La especulación deja lado rápidamente a la convicción cuando les comento quién apadrina junto al PSOE la reforma de la Ley de Memoria Histórica que se votará el próximo martes: Podemos. Esto es, el partido más revanchista, resentido y chequista que ha parido madre desde que en 1977 recuperásemos esa tan sanísima como maravillosísima costumbre de elegir en votación universal a nuestros representantes políticos.

 Cuentan con todo mi apoyo para desenterrar y enterrar dignamente con dinero público a los muertos de las cunetas. Y con toda mi oposición a la inmensa mayoría de las medidas, entre otras, la de impulsar la reescritura de la historia en los colegios en base a las opiniones y no a los hechos contratastados. Que PP y Ciudadanos miren lo que ha ocurrido en Cataluña con la prostitución de la historia para calibrar lo que será España dentro de cuatro lustros si se da carrete a esta barbaridad histórica, ética y hasta estética si me apuran. 

 El precedente de las calles no invita precisamente a la esperanza. Se quitan, con toda la razón del mundo, las calles en honor a los militares y pensadores del bando franquista pero se mantienen las que homenajean a una matona como Dolores Ibárruri (“esta es la última vez que este hombre se dirige a la Cámara”, dijo 72 horas antes del asesinato de Calvo-Sotelo) o Carrillo, que ordenó ejecutar a 6.000 personas en Paracuellos. Por no hablar de las que recuerdan al mayor asesino de la historia, Josif Stalin, a Companys, responsable de 8.000 fusilamientos, o a Lenin, líder de una Revolución que instauró una dictadura en Rusia que se extendió en el tiempo durante siete décadas.

 Y que dejen a los muertos en paz. Jamás he estado en el Valle de los Caídos y jamás estaré porque me parece un lugar casposo y porque mi madre no me lo perdonaría pero mover tumbas y restos humanos me provoca cierto yuyu. No olvidemos que en la minimontaña de El Escorial presidida por la cruz de 150 metros reposan no sólo los restos del dictador sino también los de otras 33.000 personas. Un servidor y OKDIARIO, mientras tanto, continuarán luchando por la instauración de la Tercera España, la de Marañón, Ortega y Pérez de Ayala. La que inspiró el nacimiento de este periódico. En buena medida, la España que inspira esa Institución Libre de Enseñanza en la que me eduqué. Y a Pedro Sánchez le recordaría que él mejor que nadie encarna el Pacto de la Transición. Su familia paterna era genuinamente socialista y la materna, inequívocamente franquista de la mano de su abuelo El Carnicero Antonio Castejón, Pues eso, querido Pedro, sé tú mismo. Que eso, más para bien que para mal, es España

lunes, 19 de febrero de 2018

HIMNO DE ESPAÑA DE MARTA SANCHEZ



Himno de España de Marta Sánchez

 "Vuelvo a casa, a mi amada tierra
 La que vio nacer mi corazón aquí.
 Hoy te canto para decirte cuanto orgullo hay en mí
 Por eso resistí.
 Crece mi amor cada vez que me voy
 Pero no olvides que sin ti no sé vivir.
 Rojo, amarillo, colores que brillan en mi corazón
 Y no pido perdón"

 "Grande España , a Dios le doy las gracias por nacer aquí
 Honrarte hasta el fin.
 Como tu hija llevaré ese honor,
 Llenar cada rincón con tus rayos de sol.
 Y si algún día no puedo volver
 Guárdame un sitio para descansar al fin"

 Bravo Marta, espectacular interpretación de nuestro Himno,

 GRACIAS POR SENTIRTE ESPAÑOLA Y LLEVARLO CON ORGULLO POR EL MUNDO ENTERO.

martes, 13 de febrero de 2018

El 'boom' de las viviendas prefabricadas: más rápidas, más eficientes y ampliables

Cada vez más españoles eligen vivir en casas levantadas en naves y transportadas después al lugar donde desean residir. Son más eficientes, aunque no tan baratas como parecen.

La casa donde José Ignacio lleva ya tres inviernos. (Eurocasas modulares) MARÍA ZUIL 

  José Ignacio lleva dos años viviendo en una casa prefabricada. Cuando él y su mujer pensaron en mudarse de un pequeño pueblo de Burgos a la capital de la provincia, nunca se les pasó por la cabeza hacerlo en una casa que no fuera “tradicional”. “Todo el mundo tiene el tópico de que este tipo de casas son peores, y a mí me preocupaba especialmente el frío”, explica. 

 Sin embargo, cada vez que se acercaban a la ciudad para visitar inmobiliarias, pasaban por un polígono con este tipo de viviendas. “Al final, un día por curiosidad decidimos entrar, y nos convenció”. Los únicos requisitos que tenían era que fuera unifamiliar y de una sola planta, por aquello de que la edad y las escaleras no son buenas compañeras. A partir de ahí, empezaron a planificar sobre una base la casa que querían construir. “De lo primero que nos enseñaron al proyecto final no hay ningún parecido”, recuerda ahora. 

 De lo primero que nos enseñaron al proyecto final no hay ningún parecido

 Solo seis meses pasaron desde que cerraron el proyecto hasta que la vieron construida. Pero no estaba en su lugar definitivo, si no en una gran nave industrial, donde se había levantado. “Cuando la ves acabada pero dentro de una nave, parece que es una broma, estamos acostumbrados a ver los cimientos, la estructura, cómo se va haciendo… Y esto es raro pero también divertido”. 

 Finalmente, tres camiones transportaron lo que sería su futuro hogar. Tres piezas que los operarios engancharon y cubrieron con una cuarta, el tejado (como pueden ver en el vídeo bajo estas líneas). Hasta los muebles de la cocina venían ya instalados de la fábrica. En cuestión de pocos días, todo estaba listo en su nueva casa, donde llevan tres inviernos y donde el frío, por cierto, no es problema gracias a una estufa de biomasa. “La verdad es que nunca les creí, pensé que iba a ser mucho más fría que una 'normal', pero hasta ahora hemos estado perfectamente, solo me arrepiento de no haberla pedido un poco más grande”, bromea.



El triple en dos años 

La demanda de casas prefabricadas es cada vez más habitual en España. En los últimos tres años la compra de este tipo de viviendas se ha triplicado, según datos de Habitissimo, el portal de reformas 'online' que aglutina a 94.000 profesionales de la construcción. De poco más de 2.000 en 2015 han pasado a 7.000 en 2017. “Está creciendo sobre todo por tres razones: son más baratas, la construcción es más rápida y permiten ampliaciones porque son modulares”, explica Jordi Ber, CEO de la compañía. En Eurocasa modular, la empresa de Burgos que construyó la casa de José Ignacio, han construido 400 solo en el último año.

 Son más económicas, la construcción es más rápida y permiten ampliaciones porque son modulares 

 El concepto está extendido en países como Estados Unidos o Canadá, donde los paisajes de casas de madera son habituales. En España, sin embargo, ha existido tradicionalmente rechazo a este tipo de construcciones: “Muchos tenemos todavía la imagen de la casa de madera de poca calidad, y este mundo ha cambiado muchísimo en los últimos años, tiene todas las opciones disponibles de diseño”, explica Ber. 

 Por fuera, nada diferencia a una casa tradicional de una prefabricada; de hecho ya las hay de piedra, hormigón o 'containers' de acero. Lo único que las distingue es la manera en que se construyen. En lugar de hacerse 'in situ', las piezas se construyen en una fábrica, lejos de las inclemencias medioambientales y con un mayor control de todos los procesos. Las paredes, los tejados e incluso habitaciones enteras se hacen en una fábrica y luego se llevan a su destino final, donde necesitan una base de hormigón y los mismos permisos que una de obra. Allí se juntan las piezas como un lego y se fijan. Porque aunque lleguen en camiones, no son casas movibles a antojo, aunque sí se puedan desmontar y volver a montar en otro sitio que cuente con la estructura adecuada.


José Ignacio, en su casa prefabricada de Burgos. (Eurocasa modular) 

 ¿Más baratas? 

Las comunidades donde son más solicitadas son Madrid y Barcelona, pero también muchas zonas costeras, donde se utilizan como segunda residencia. “Tiene sentido porque es un concepto más nuevo y mucha gente no se atreve para su vivienda principal pero sí para la segunda”, considera el CEO de Habitissimo.



Presupuestos para una vivienda prefabricada. (Habitissimo)

El precio medio de estas construcciones industrializadas está entre 800 y 1.000 euros el metro cuadrado, mientras que las tradicionales oscilan entre los 1.300 y 1.600, sobre todo por la estandarización de sus procesos y producción a gran escala. Esta diferencia económica es la principal baza que utilizan las empresas de casas prefabricadas para promocionarse, pero hay que tener en cuenta otros costes. A José Ignacio, por ejemplo, su casa de 70 metros cuadrados con dos habitaciones y dos baños le costó unos 90.000 euros, pero comprar el solar le costó otros 80.000 euros. También hay que considerar las canalizaciones o excavaciones en el terreno donde se va a asentar.

 Nadie regala duros a pesetas, es verdad que es un producto que está en boga, pero también está muy limitado

 Por eso, para el arquitecto Arturo Montilla, hay que mirar con lupa el aparente 'boom' de estas nuevas casas: “Nadie regala duros a pesetas, es verdad que es un producto que está en boga y hay muchas empresas enfocándose en esto, pero también está muy limitado porque son proyectos muy estandarizados y si realmente te pones a hacer números, no hay un ahorro tan importante”.


Dónde se presupuestan más viviendas prefabricadas. (Habitissimo)

  Según explica este arquitecto, el material que se usa es más caro que el ladrillo, pero se compensa porque se monta antes, por lo que puede ser atractivo para alguien que quiera empezar a habitarla o ponerla en alquiler rápidamente, “porque se va a ahorrar esos meses de una obra normal”. En algunas empresas, en poco más de dos meses puede tenerse una casa con todas las características que ha elegido el comprador. Lo que sí reconoce, al igual que las empresas dedicadas a este sector, es el ahorro energético que suponen. Al tratarse de nuevas construcciones, incluyen las últimas innovaciones y certificados de eficiencia energética. Algunas empresas ofrecen incluso casas pasivas en este formato, aquellas que tienen un alto nivel de aislamiento, aprovechan la energía del sol y una circulación del aire natural. 

 Y si se queda pequeña, siempre se le pueden añadir más módulos. O venderse o hipotecarse, igual que las casas tradicionales. Aquellas que se construían, se levantaban y se quedaban en el mismo sitio donde se entraba a vivir